Miércoles, 06 de Julio de 2022

Pese a ser la monarca que protagonizó la unión dinástica entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona, la reina Petronila es prácticamente una desconocida para todos. Hija y madre de rey, Petronila nació en el verano de 1136. Fue reina de Aragón entre 1157 y 1164 y condesa consorte de Barcelona entre 1162 y 1664, tras contraer matrimonio con Ramón Berenguer IV. Su hijo, Alfonso II , recibiría el dominio de ambos territorios y sería el primer rey de la Corona de Aragón. 

Hija del rey de Aragón Ramiro II el Monje y de Inés de Poitiers, era también sobrina de Alfonso I El Batallador. Petronila no tuvo una infancia demasiado feliz. La princesa aragonesa nació de un matrimonio que apenas duró unos meses y que tan solo buscaba dar un heredero al reino. Él, Ramiro, era un monje nombrado rey a causa del caótico testamento de su hermano, Alfonso I. Su madre, Inés, era una viuda fértil que volvió a su tierra cuando cumplió su misión, dejando sola a Petronila cuando apenas tenía unos meses.

COMPROMETIDA CON POCOS MESES

Al poco de nacer, fue comprometida con el conde de Barcelona para contraer matrimonio al alcanzar la mayoría de edad, a los 14 años. Por este matrimonio, celebrado en Lérida en agosto de 1150, Ramón Berenguer, que por entonces tenía 37 años, se convirtió en príncipe de Aragón: administraría el reino pero nunca fue rey.

Petronila de Aragón

Petronila, reina de Aragón, y Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, / Museo del Prado

Las capitulaciones se firmaron en Barbastro, con unas condiciones impuestas por Ramiro II. En estas capitulaciones se estableció que el matrimonio se celebraría bajo una institución del derecho privado aragonés,el casamiento en casa‘, por lo que Petronila estaba obligada a mantener la herencia familiar.

Si no engendraba descendencia, a su muerte, el conde de Barcelona recibía la potestad sobre la herencia aragonesa. Lo cual no sucedió.

La reina Petronila vivió más años que Ramón Berenguer, por lo que cuando este falleció, cedió los derechos dinásticos al hijo de ambos, Alfonso II, que sería rey de Aragón, y conde de Barcelona.

Tras firmar las capitulaciones, Ramiro II se retiró al monasterio de San Pedro el Viejo de Huesca, conservando el título de rey e Inés de Poitiers regresó a Aquitania, y nunca más vería a su hija Petronila.

Su futuro marido, el Conde de Barcelona, rechazó hacerse cargo de su educación, y la niña fue enviada a Castilla para ser educada por Berenguela, reina de Castilla, y hermana de Ramón Berenguer. En tierras castellanas, el rey Alfonso quería casar a Petronila con su hijo, el infante Sancho, heredero de Castilla.

Reina Petronila de Aragón

Petronila, en la Genealogía de los reyes de Aragón / HA

La nobleza aragonesa, alarmada por esta situación, se reunió en Cortes para exigir la vuelta de la joven reina a Zaragoza. También su padre, Ramiro II, amenazó con abandonar su retiro monástico para defender los intereses del reino, y de su hija. Finalmente, Petronila abandonó Castilla y regresó a tierras aragonesas.

La vida de Petronila está llena de lagunas y de interrogantes. Durante su reinado, junto a su marido, se conquistó Tortosa en 1148, y al año siguiente, Lérida, Fraga y Mequinenza, localidades que se incorporaron al territorio del reino de Aragón (Lérida sería aragonesa hasta el reinado de Jaime I El Conquistador). También se llegó hasta el río Algás, Miravete y las sierras de Prades y Ciurana y se convirtió en tributario al rey de Valencia y Murcia.

Tuvo cinco hijos, entre ellos, el heredero del reino, Alfonso II, llamado Ramón (el nombre tradicional de la casa Condal barcelonesa) y Alfonso indistintamente, aunque reinaría como Alfonso, quizás en homenaje a Alfonso I El Batallador.

Hasta su muerte, vivió entre Besalú y Barcelona, y en su testamento declaró que quería ser enterrada en la catedral de Barcelona, además de legar sus posesiones a su hijo: ‘te concedo a ti, mi querido hijo Alfonso, rey de Aragón y conde de Barcelona, que en el testamento de mi marido te llama Ramón, y a toda tu posteridad todo el reino aragonés íntegramente’.

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