Domingo, 02 de Octubre de 2022

El 29% de los conductores aragoneses reconoce haber infringido los confinamientos perimetrales en algún momento durante el último año. Es una de las principales conclusiones que arroja el estudio sobre seguridad vial en tiempos de COVID-19 elaborado por la Fundación Línea Directa en colaboración con el Instituto de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universidad de Valencia. La cifra coloca a Aragón ligeramente por encima de la media de España en este sentido. Según el informe, un total de 6,6 millones de conductores españoles (el 24%) aseguran haberse saltado las normas viajando en coche fuera de los límites perimetrales establecidos por la pandemia.

Pese a las multas y los controles instalados en las carreteras durante los peores momentos de la crisis sanitaria, la red viaria aragonesa es amplia e inabarcable por completo. Aun así, durante el cierre por provincias post-navideño, en 48 horas Guardia Civil y Policía Nacional realizaron más de 850 propuestas de sanción en 600 controles. Pero las carreteras secundarias son numerosas y algunas conectan núcleos de población del medio rural que, estando a escasos kilómetros de distancia, pertenecen a provincias diferentes o incluso a comunidades vecinas. Es en estas zonas donde la tentación de infringir las restricciones de movilidad con el vehículo propio ha sido mayor.

A la tentación se suma la no aceptación de las normas por más de la mitad de los españoles, según arroja el estudio. En concreto, el 60% de los conductores del país se ha mostrado “muy crítico” con las restricciones de movilidad por “haber valido de poco”. Una opinión que, en el caso de Aragón, es similar. Los resultados de la encuesta establecen que apenas el 30% de los aragoneses consideraron idóneas estas medidas, por debajo de la media nacional. Un 65% las apoya con matices y un 5% las ve “inadecuadas”.

2020: EL PEOR AÑO DE LA DÉCADA

El año pasado, las víctimas en carreteras de toda España fueron 870, el número más bajo desde 1960. Pero pese a este desplome de la siniestralidad en cifras absolutas, el estudio de la Fundación Línea Directa e INTRAS habla de 2020 como “el peor año de la década en seguridad vial”. “En función de la movilidad registrada, que se redujo un 25% por causa de la pandemia, la mortalidad en carretera superó un 17% las previsiones estadísticas, lo que equivale a 128 muertos más de los esperados”, indican.

Estos resultados se basan en datos del informe de siniestralidad de la Dirección General de Tráfico (DGT) y en una encuesta realizada a 1.700 personas. Según estas fuentes, los motivos de este negro 2020 en las carreteras son el descenso en el uso del cinturón de seguridad y el aumento de los vehículos con exceso de velocidad. En el caso de Aragón, un 6% de los encuestados ha reconocido que desde la pandemia conduce más deprisa. Además, se ha observado un incremento del consumo de drogas, alcohol y medicamentos, reduciendo así la habilidad al volante de los conductores, tal y como ha reconocido un 14% de los aragoneses. 

2021: PREVISIÓN DE 1.100 MUERTOS

Junto con este balance sobre el pasado, el estudio también mira al futuro. Y lo que pronostica en cuanto a seguridad vial para este 2021 no es demasiado esperanzador. “La tendencia al alza a incumplir las normas, la euforia por el fin de las restricciones y el previsible incremento de la movilidad en los meses de verano hacen pensar que se podrían alcanzar los 1.100 muertos en carretera este año”, arroja el informe. A esto hay que sumar, además, que desde que estalló la pandemia ha aumentado el uso del vehículo propio para los desplazamientos, en detrimento del autobús (- 10%) y del metro y el tren (- 6%). Este cúmulo de factores es lo que los expertos han denominado como “la tormenta perfecta de la seguridad vial”. La unión de todos ellos hace que las previsiones para este 2021 sean incluso peores que lo sucedido en 2019. Y es que, de cumplirse este augurio, aunque la cifra absoluta de víctimas sea casi la misma que en 2019, los datos serían más alarmantes teniendo en cuenta que la movilidad ha sido menor por las restricciones.

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