Miércoles, 22 de Septiembre de 2021

De comienzos trágicos, la Casa Solans de Zaragoza vivió su época de gloria en la década de los 20 del siglo pasado. Después, en la Guerra Civil el edificio fue tomado por el ejército y, en los 90, casi es derruido para construir un bloque de pisos. Finalmente, se apostó por la rehabilitación y, aunque ha sido y es sede de varias entidades, esta joya del modernismo zaragozano está desaprovechada.

La casa fue mandada construir por el industrial harinero Juan Solans, con la idea de trasladar su residencia desde el paseo de Sagasta a esta otra zona de la ciudad, más próxima a La Nueva Harinera, su fábrica de harinas. El inmueble se levantó entre 1918 y 1921 pero su dueño ni siquiera pudo vivir en él, ya que falleció durante el proceso. Sería su viuda, Rafaela Aisa, quien la habitara por primera vez. Pero esto no sucedería hasta 1926, ya que el edificio se vio afectado por un incendio y, además, a ella le gustaba vivir en el centro. Tras estos turbulentos primeros años, la Casa Solans fue escenario de las fiestas de la burguesía zaragozana de los años 20, cuando vivió su época dorada.

El proyecto se dejó en manos del arquitecto Miguel Ángel Navarro, el mismo que se encargó del Mercado Central. La construcción, también conocida como la Casa de los Azulejos, llamaba la atención (entonces y ahora) por encontrarse en medio de un barrio industrial. La ubicación actual es el número 60 de la avenida de Cataluña y todavía hoy destaca por su cuidada decoración de cerámica vidriada y estética modernista.

Como sucedió con tantos otros inmuebles, el ejército se hizo con la casa durante la Guerra Civil para ser abandonada posteriormente. En 1995 se declaró su estado de ruina y estuvo a punto de ser demolida. Finalmente, tras varios años de saqueos y vandalismo, el Ayuntamiento de Zaragoza llevó a cabo un proyecto de rehabilitación para recuperar una de las joyas del modernismo de la ciudad.

Rehabilitación del edificio en los años 90. / AVV Barrio Jesús

Su primer uso posterior a la reforma fue como Oficina de Naciones Unidas de apoyo al Decenio del Agua, desde 2005 hasta 2015. En la actualidad, el inmueble alberga Ebrópolis y la oficina de Cooperación al Desarrollo.

REIVINDICACIÓN VECINAL EN EL CENTENARIO

El pasado 6 de mayo se cumplieron cien años de la construcción de la Casa Solans y los vecinos del barrio de Jesús han aprovechado para reivindicar más usos en el edificio. La Asociación de Vecinos ha puesto por escrito y solicitado al Ayuntamiento varias cuestiones. Una de ellas es que se retomen las visitas guiadas, paralizadas a raíz de la pandemia. Por el momento, no hay fecha prevista para la recuperación.

En este ánimo de seguir dando a conocer este espacio excepcional de Zaragoza, también se quiere que el bus turístico recupere su recorrido anterior, cuando desde el Puente de Hierro se acercaba hasta la Casa Solans. Respecto a sus usos, los vecinos creen que podría sacarse más partido del edificio y proponen o bien albergar una oficina de turismo del barrio o que sirva como espacio para celebración de bodas, entre otras ideas.

Teniendo en cuenta que la Casa Solans fue, en sus años más oscuros, lugar de chabolas y casi pasa a la historia para construir un bloque de pisos, la situación ha mejorado bastante. Al menos en pro de la riqueza histórica y patrimonial del barrio de Jesús. A pesar de ello, desde que se rehabilitó en 2005 no se han hecho revisiones de su estado ni mejoras y el solar contiguo está abandonado, en estado insalubre.

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