Jueves, 01 de Diciembre de 2022

Los ingenieros informáticos de la Universidad de Zaragoza (UZ) Raquel Lacuesta y Franks González-Landero han desarrollado un estudio sobre el primer armario inteligente, un mueble que registraría desde pequeños olvidos hasta la evolución de un paciente con Alzhéimer mediante sensores magnéticos en las puertas.


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Según han apuntado desde la UZ en un comunicado de prensa, el origen de esta idea surge de los casos de Alzhémier que pasan desapercibidos porque no se presta atención a síntomas como el de ir a buscar algo al armario y no recordar qué era.

Ese registro de estas pequeñas lagunas puede convertirse en una herramienta fundamental con aplicaciones biomédicas, y es el trabajo que Lacuesta y González-Landero han realizado con su participación en el diseño del primer armario inteligente capaz de detectar desde pequeños olvidos, pérdidas de memoria inusuales hasta medir la evolución de la memoria de una persona con la enfermedad de Alzhéimer.

La manera en la que un usuario abre y cierra la puerta permite a un armario de cocina inteligente medir su capacidad de memoria y detectar sus posibles pérdidas, según han demostrado las últimas pruebas publicadas en ‘Sensors’ de una investigación internacional, liderada por la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

En concreto, los científicos han desarrollado un armario inteligente de cocina con sensores magnéticos que instalan en las puertas del mueble y registran cuándo se abren y cierran.


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Estos movimientos están conectados con una placa de procesamiento (Raspberri Pi 3B) y un programa informático mide la manera en la que se llevan a cabo.

“En un futuro próximo no será necesario que informemos de cómo nos encontramos. La inteligencia que nos rodeará se encargará de analizar nuestro estado físico y anímico, para contribuir a mejorar nuestra calidad de vida“, ha apuntado Raquel Lacuesta.

Los resultados obtenidos demuestran que dentro del mundo conectado del ‘internet de las cosas’, los armarios inteligentes ayudarán a analizar y detectar posibles pérdidas de memoria en la población.

Así, gracias a una detección temprana se podrá adelantar la intervención y el tratamiento de posibles enfermedades neurogenerativas y/o diseñar sistemas que ayuden a estas personas en la búsqueda de los elementos necesarios en la vida diaria, mejorando su calidad de vida

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