Miércoles, 06 de Julio de 2022

El presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, ha afirmado este viernes que “lo deseable” sería que el propietario del Real Zaragoza pagase “enteramente” el nuevo estadio de fútbol. El coste de las nuevas instalaciones dependerá de su función, “si solo es para jugar el Real Zaragoza o es para otro tipo de usos, sociales y culturales”, ha continuado, añadiendo que también es importante “quién lo paga”. “Es clave saber en qué piensa el nuevo propietario, si piensa en aportar dinero y cuánto, qué tipo de campo quiere hacer”, considerando que “lo deseable es que lo hiciera enteramente el propietario y Zaragoza tuviera un equipo propietario del campo”.

Sobre la posibilidad de aplicar “el modelo vasco”, con una entidad bancaria y las principales instituciones, Lambán ha dicho: “No sé si Ibercaja, el Ayuntamiento y la DPZ tienen dinero para hacer un campo de fútbol para deporte de élite“, y ha añadido que “el Gobierno de Aragón no; si tenemos la Hacienda como la tenemos, si apenas nos llega para los servicios públicos y con déficit, si los regadíos se tienen que hacer con la colaboración público-privada, es bastante complicado que nos podamos embarcar en una iniciativa de esta naturaleza”, aunque “hay otras fórmulas de cooperación y estaremos dispuestos a hacerlo”. Lambán se ha expresado así en respuesta a una pregunta del líder de Cs, Daniel Pérez Calvo, en la sesión plenaria de las Cortes, en relación a la construcción de un nuevo estadio de fútbol en Zaragoza.

Tras dar la bienvenida a los concejales de Zaragoza Víctor Serrano (Cs) y Lola Ranera (PSOE), quienes han asistido al debate desde la tribuna de invitados, Lambán ha señalado que para organizar un mundial “se requieren determinadas características del campo” porque ahora “son más exigentes que hace 20 años y algunos emplazamientos no sirven para este campo nuevo”.

Ha comentado que la Federación Española de Fútbol se va a dirigir a todas las comunidades autónomas para preguntar si tienen voluntad de que haya una subsede y comunicar qué tipo de condiciones debe reunir el campo. A juicio de Lambán, en esta iniciativa se ha puesto “el carro delante de los bueyes” porque “antes de decidir la ubicación se tiene que decidir qué clase de estadio queremos construir, cuánto cuesta y quién va a pagar“, añadiendo que para organizar el mundial “se requieren determinadas características cada vez más exigentes y quizá algunos emplazamientos no sirvan”.

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