Lunes, 08 de Agosto de 2022

El paseo Sagasta de Zaragoza, una de las principales arterias de la ciudad, se va a remodelar para dotarlo de nuevas zonas verdes. El proyecto es una auténtica revolución paisajística donde no solo se busca el impacto estético, sino que también se persigue contribuir a la absorción de gases contaminantes y hacer de esta una arteria más saludable, con más zonas de sombra, menos temperatura en verano y espacios para mascotas. El plan se ha presentado este martes en el Ayuntamiento de Zaragoza, donde se han explicado los pormenores de una actuación que afectará a los 9.700 metros cuadrados totales por los que se extiende esta vía zaragozana.

Las obras se van a centrar en los parterres existentes actualmente, situados a ambos lados del bulevar peatonal. Con la remodelación, se van a plantar nuevos árboles en pequeños parterres aledaños al existente. Así, se respetarán los ejemplares actuales y se incorporarán nuevas especies y también arbustos, alcanzando casi las 600 piezas. Con esta suma, que multiplica por cuatro la masa arbórea actual, la absorción de gases contaminantes crecerá más de un 200% y también aumentará considerablemente la zona de sombra en todo el paseo.

Para la selección de las especies que se van a plantar se ha empleado una novedosa herramienta experimental, desarrollada por la empresa consultora del proyecto (CESYT S.L.). Responde al nombre de Matriz de Metabolismo Verde y ha servido para valorar la capacidad de cada uno de los ejemplares vegetales presentes en el paseo para absorber gases contaminantes, captar material particulado, generar confort térmico o favorecer la conexión con la naturaleza de las personas que pasen por  allí. Por otro lado, para el diseño del espacio, el departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Universidad de Sevilla ha elaborado un estudio climático para determinar la resiliencia de las especies vegetales y se han realizado mediciones a pie de calle de diferentes parámetros, como gases contaminantes, radiaciones térmicas o ruido, que han permitido  escoger de forma racional las especies que se van a plantar.

La ejecución se va a desarrollar en cuatro tramos que se prevé estén finalizados este año. Será, según han transmitido fuentes municipales, la primera muestra destacada de los nuevos criterios de intervención en el verde urbano de la ciudad. “Se trata de la plasmación de esa nueva filosofía que pretendemos implantar en Zaragoza, donde los parques, las plazas ajardinadas o los parterres no sean objeto de una jardinería meramente estética, sino que se profundice en objetivos como mejorar la salud de la  ciudadanía, los beneficios para el propio ecosistema, una mejora importante en el diseño paisajista y, también, permitir un mantenimiento más sostenible”, ha explicado Natalia Chueca, consejera de Servicios Públicos y Movilidad, en la presentación del proyecto.

La actuación contribuye a reimpulsar un paseo Sagasta que, en tiempos, albergó los edificios más elegantes de Zaragoza. En sus casas palaciegas vivía la burguesía y, en sus años de esplendor, era lo más parecido al barcelonés paseo de Gracia que tenía la capital aragonesa. De aquellos chalets modernistas apenas queda ninguno en pie en la actualidad, ya que fueron derruidos, víctimas de la especulación, para construir grandes edificios sobre sus cimientos. Con el nuevo proyecto paisajístico, el paseo volverá a lucir al nivel de la importante arteria que es.

A su remodelada imagen contribuirá también el nuevo quiosco-bar cuyas obras están a punto de terminar. Es uno de los siete nuevos espacios de este tipo que se están levantando en los distintos barrios de la ciudad. En el centro, además del de Sagasta, se va a renovar también el antiguo quiosco de prensa de la plaza de los Sitios, donde la intervención ha comenzado hace unos días. Con estos cambios, Zaragoza va dando pasos hacia la modernización de las principales arterias y plazas comerciales del centro de la ciudad. A la remodelación de Sagasta y los nuevos quioscos hay que sumar también la reforma integral de la plaza Salamero que, tras dos años cerrada por obras, prevé abrirse a finales de este 2022; y la reforma de la calle San Miguel, donde los trabajos acaban de comenzar y se espera se prolonguen durante los próximos once meses.

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