Miércoles, 07 de Diciembre de 2022

El presidente ruso, Vladimir Putin, amenazaba este jueves con usar su arsenal nuclear si la OTAN osaba responder ante la invasión de Ucrania. Rusia es el país del mundo con más cabezas nucleares. Un total de 6.257, según los últimos datos publicados por el Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo (SIPRI) y adelanta Nius. Le sigue Estados Unidos que cuenta con 5.600 cabezas nucleares. Ambos países, Estados Unidos y Rusia acaparan el 90% de las armas nucleares en todo el planeta. Les siguen a mayor distancia China (350), Francia (290) e India (165). Corea del Norte cuenta con 45 cabezas nucleares declaradas. En el mundo hay un total de 13.150 misiles nucleares. Suficiente para destruir varias veces la civilización humana de la faz de la Tierra.

Puede parecer mucho, pero durante la Guerra Fría, Estados Unidos y Rusia llegaron a acumular más de 25.000 cabezas nucleares. En aquellos tiempos la disuasión nuclear evitó la guerra caliente porque ambas potencias sabían que no sobrevivirían a un ataque. Es la estrategia conocida como Destrucción Mutua Asegurada (MAD, por sus siglas en inglés, que casualmente también significa ‘loco’). El final de la Guerra Fría puso en marcha la dinámica del desarme nuclear pactado entre ambas potencias hasta reducir sus armas atómicas a entre 5.000 y 6.000 cabezas nucleares. En 1985 sumaban 70.000 cabezas, ahora son 13.000.  El desarme nuclear´entre Rusia y Estados Unidos ha sufrido un parón en los últimos años mientras nuevos países se sumaban al ‘club nuclear‘, como Irán que ha incrementado sus reservas de uranio enriquecido.

Actualmente hay cinco potencias nucleares reconocidas en el Tratado de No Proliferación Nuclear (Rusia, Estados Unidos, China, Francia,y Reino Unido) y cuatro que no reconoce el tratado (Israel, Corea del Norte, Pakistán e India). El Tratado de Prohibición de Armas Nucleares se adoptó en 2017 y se puso en vigor en 2021. El problema es que la situación se ha tornado más compleja. Los foros tradicionales de control de armamentos de destrucción están paralizados y la desconfianza entre los países ha crecido.

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