Miércoles, 06 de Julio de 2022

Leonardo Jiménez es un venezolano de 33 años que llegó a Zaragoza hace tres y a España hace casi diez. Quizá no se le conozca por ese nombre pero si hablamos de Sudy King la cosa cambia. Es compositor, bailarín, cantante, youtuber, influencer, empresario y también ha estudiado marketing. En su trayectoria profesional hay grandes hitos, como haber llegado a la semifinal de Got Talent en 2017 con su grupo de break dance Madrid Frao. Ha compuesto canciones para Ozuna y ha sido bailarín con Daddy Yankee.

Pero posiblemente una de sus mejores obras se esté forjando ahora. Esta misma semana se ha constituido oficialmente la Asociación Sociocultural Zona Urbana, una entidad sin ánimo de lucro con la que Sudy King y un equipo de trabajo de alrededor de 15 personas (muchos de ellos, músicos) quiere acabar con las bandas latinas de Zaragoza. “La situación es bastante crítica. Yo soy latino y es triste que nos vean a todos así cuando no lo somos”, lamenta.

Para contrarrestar esta tendencia a la delincuencia callejera que, según dice, “no es por necesidad, sino por moda”, King y su equipo quieren crear un espacio de convivencia donde personas de cualquier país, religión, raza, etnia o banda puedan desarrollar su faceta más artística. “He visto personas en las calles que no quieren estar con otras por ser de distinta banda y en nuestro espacio no existirían esos tabúes”, explica. Está firmemente convencido de que a través de la música, el dibujo, el tatuaje y otras disciplinas artísticas se pueden canalizar los problemas y evitar conductas equivocadas. “A veces, cuando estás frustrado y crees que todos te atacan respondes de forma incorrecta”.

El artista Sudy King / Cedida

King conoce de primera mano este tipo de situaciones. Hace años huyó de su Venezuela natal, donde muchos de sus amigos murieron en la calle, y se refugió en el break dance y la música para labrarse una carrera. Para evitar que otros jóvenes tengan que pasar por eso, ahora lucha para conseguir un centro donde todos tengan cabida. “El adoctrinamiento y las sanciones son necesarias y aplaudo el trabajo de la Policía, pero también se puede trabajar desde antes para que no se lleguen a cometer los delitos. Se puede cambiar la mentalidad de los jóvenes”, defiende.

En este sentido, cree firmemente en el poder de las redes sociales, aunque es consciente de que son un arma de doble filo. “En internet no hay límite de espacio ni de tiempo. En la red podemos estar todos y hay muchas posibilidades para los jóvenes, en vez de estar en la calle con un cuchillo esperando a una señora para robarle la pensión”. La asociación que acaba de crear, según los datos que maneja, es la primera entidad nacional de influencers y su sede está en Zaragoza, en el paseo Calanda del barrio de Delicias.

Es allí donde se está urdiendo un proyecto ambicioso y con muy buen fin pero para cuyo éxito es imprescindible la colaboración de las instituciones públicas. “El siguiente paso es hablar con el Ayuntamiento para que vean que es posible un cambio de raíz. Para que el proyecto se haga real dependemos de su colaboración en la creación de un espacio de integración”. La idea es crear un centro donde los potenciales artistas pueda proyectar su arte, centrarse en ello para salir de las calles y dejar la delincuencia. “Muchos jóvenes podrían hacer sus temas musicales pero no tienen recursos, ya sea por problemas familiares, por tema de drogas… Hay que cambiar el concepto y buscar una forma de arroparles y darles oportunidades”.

Así es como, entre proyecto y proyecto, este artista, al que no se le puede encasillar en nada porque tan pronto hace un tema de reguetón como una balada, trata de poner su granito de arena para luchar contra las emergentes bandas latinas de Zaragoza. “Para mí, la música es una manera de drenar, de divertirse, de evadirse. Comencé solo y fui aplicando los conocimientos que aprendí. Si lanzamos un mensaje positivo es posible cambiar las cosas”.

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