Miércoles, 02 de Diciembre de 2020

Enrique nos enseña en su teléfono móvil la agenda que tiene prevista para los próximos meses. “Hasta el 11 de marzo no tengo día libre”, explica señalando a su agenda electrónica. Lleva 6 años trabajando de cerrajero y dedicado a la instalación de puertas anti-okupa o de seguridad para no inquilinos que se apropian de una vivienda. Un oficio que, hoy por hoy, da trabajo.

“Coincido mucho con la comisión judicial de lanzamiento que se encarga de los desalojos y te dicen que tienen una actuación prácticamente cada 45 minutos”, explica.


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Su trabajo empieza cuando la Policía Nacional, por orden de un juez, desaloja un edificio propiedad de un banco o de un particular que lo requiere. “Ha habido veces que hemos puesto la puerta de acero y a la hora ya habían vuelto a entrar”, dice. Reconoce que su labor no es infalible pero él se dedica a “poner el mayor número de trabas posible para que no vuelvan a acceder”.

Acaba de ser requerido para “cerrar” la puerta principal y la de las viviendas de un edificio en la Avenida Goya, número 91, okupado por casi una treintena de personas desde hace más de tres años, según algunos vecinos de la zona.

“Tengo a cinco compañeros poniendo puertas de acero en cada una de los pisos, sobre todo del primero y segundo, que eran los okupados”, añade.

“Dice la policía que se ha encontrado ratas en su interior pero no eran ratas sino perros o gatos”, comenta Enrique al secretario judicial. “El que ha venido a pedir si podía volver a entrar a recoger algunas cosas… pues no puede; aquí ya no entra nadie”, añade.


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Fuentes judiciales apuntan que tras la paralización de procedimientos en la pandemia se han retomado los desalojos y actualmente se realizan en la provincia de Zaragoza y la capital cerca de siete diarios. “Ayer estuve en Montecanal y dentro tenían cajas de móviles último modelo y una tele que a mí en casa no me cabe”, argumenta.

La gran mayoría de las personas, dice Enrique, son gente que tuvieron dinero pero que, en un momento dado, han dejado de ingresarlo por una pérdida de trabajo y siguen viviendo sin pagar el alquiler.

“La gente vive mucho por encima de sus posibilidades; eso de aparentar lo que al final no eres o no tienes nos lleva ahora a un aumento considerable de desalojos”, relata. Enrique volverá de nuevo a salir mañana con la comisión de lanzamiento hacia otro desalojo programado. “Algunos se aplazan pero la mayoría se ejecutan en el momento”, comenta.

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