Las obras del complejo de BonÁrea en Épila, que encaran su tercera fase tras una inversión de 170 millones de euros, que se elevará a 400 millones en total de forma progresiva en un periodo de diez años, además de la creación de 4.000 puestos de trabajo, van conforme está previsto.
El complejo de BonÁrea es una iniciativa que será a medio y largo plazo, según dijo el presidente aragonés Javier Lambán, “el buque insignia de la agroalimentación española” por su volumen de negocio y empleo, porque ha trascendido la importancia dentro del contexto aragonés y ya ha dejado su impronta en el futuro de la agroalimentación a nivel nacional.
Las actuaciones que acometerá la empresa durante este año 2023 y los tres o cuatro siguientes continuarán con el desarrollo de la actividad e inversiones en la nave logística de 110.000 metros cuadrados, la puesta en marcha de la nave de frutos secos, la construcción y creación de la nave de líquidos, fábrica de pet-foods, almacén para la recogida de cereales, planta de abonos y semillas, nave de quesos y postres, nave de platos cocinados, centro promocional –tienda+bufet– y la nave de congelados.
Con todo ello, Bonárea prevé que la inversión durante este año 2023 alcanzará unos 50 millones de euros, y en el período 2024-2027 superará los 160 millones, es decir, una previsión de inversión de unos 50 millones anuales durante estos años.
UN CENTRO EFICIENTE
También se quiere ampliar dichos proyectos para dar cabida a nuevas fuentes de energía, como el hidrógeno o el biogás. La empresa ha constatado que experiencias recientes como la pandemia o los problemas de suministros derivados de conflictos hacen que sea conveniente tener capacidad para ampliar el estocaje y regulación de la producción mediante la construcción de nuevas naves de congelación.
Todo el centro alimentario, y cada actividad en particular, está pensado para que tenga la máxima eficiencia energética, nivel de autosuficiencia y autoconsumo, máxima reutilización y aprovechamiento de recursos, mínimo consumo de agua posible y circularidad con la tecnología más avanzada.
Después de la fase de urbanización y la actual de construcción de las naves logística, líquidos y frutos secos, lavadero de cajas, talleres, depuradora y gasolinera, entre 2023 y 2026 se afrontará la tercera fase, destinada mataderos y salas de despiece para aves y ganado.
El presidente de BonÁrea Agrupa, Jaume Alsina, ha rememorado los inicios de la compañía “criando ganado”, que ha concluido con la apertura de tiendas en numerosas ubicaciones. Ha anotado la evolución del comercio agroalimentario: “Creo que nosotros estamos en la modernidad con estas superficies de cercanía, con oferta muy amplia en tiendas de 300 metros cuadrados”. Ha señalado que, en la actualidad, BonÁrea cuenta con una plantilla de 6.000 empleados en España.
LOS DETALLES DE LA INTERVENCIÓN
El lavadero de cajas es una nave que BonÀrea usa como elemento logístico, tanto interno como externo, que permite evitar el consumo de miles de toneladas de plásticos y cartones de embalajes, dado que estas cajas son reutilizables e incluso a los 10 años, cuando termina su vida útil, se vuelven a convertir en granza para reciclarse y fundirse otra vez como nuevas cajas. Tiene 29.000 metros cuadrados, inicialmente se implantará una sola línea en la que se lavarán 4.000 cajas horas procedentes de las tiendas del entorno.
En la misma nave se procede a realizar la clasificación y control de devoluciones, para destinar a subproductos y poder valorizar los retornos de las tiendas. Se espera que la primera línea de lavado entre en funcionamiento en el mes de octubre de este 2023. La línea dispone de los sistemas de aprovechamiento de agua y energía más adelantados del mercado.
En la nave de logística ha arrancado ya el proceso de Crossdocking, con 22.000 metros cuadrados destinados a la actividad, lo que significa que llegan cada día diez tráilers cargados con los pedidos preparados para ser expedidos con camiones de distribución hacia las tiendas de Aragón, Navarra, La Rioja y otras tiendas del área de influencia de Epila, y así poder servir a diario ya casi 100 tiendas.
En el almacén automático se están montando 16 pasillos de almacén de cajas automático –8 para producto de temperatura ambiente y otros 8 para refrigerado–, lo que supondrá más de 300.000 cajas almacenadas para ser enviadas a la preparación automática de pedidos y expedirse a las tiendas.
Para el movimiento de cajas se ha adquirido un sistema clasificador de alto rendimiento que es capaz de transportar y distribuir cajas a más de 10.000 unidades por hora.
Por otra parte, la nave de talleres está destinada a oficina técnica, donde trabajan más de 30 profesionales entre ingenieros, arquitectos y técnicos especialistas para el diseño y gestión de los proyectos industriales que se están llevando a cabo en el complejo. Además, dispone de más de 13.000 metros cuadrados dedicados a talleres de fabricación.
La nave de frutos secos de 15.000 metros cuadrados está dirigida a la recepción y tratamiento de toda la gama de frutos secos y frutas desecadas, cuya principal actividad será la elaboración de diferentes productos donde la base será la almendra, que procederá del territorio de Aragón. Se pondrá en marcha a final de año.
Por último, la nave de líquidos se encarga del tratamiento y envasado de leche, zumos, agua, vino y aceite, materias primas de proveedores locales de Aragón y Soria, que forma parte de un conjunto de naves de derivados lácteos: como quesos o yogures. Del mismo modo, este 2023 ha entrado en servicio la gasolinera, con 14.800 metros cuadrados y diez puntos de repostaje para coches y camiones y 2 puestos de carga eléctrica.