Sabado, 25 de Septiembre de 2021

Los efectos colaterales de la pandemia en lo que se refiere a falta de componentes y problemas en el transporte de mercancías pueden ser más graves de lo que se podía esperar. La situación, que está poniendo en jaque la producción en la planta de Opel de Figueruelas, con constantes parones, afecta además a toda la industria del automóvil de Aragón, fuertemente vinculada a las demandas de la fábrica del Grupo Stellantis.

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Lo ha confirmado el comisario europeo del Mercado Interior, Thierry Breton: la crisis se alargará 18 meses más, esto es, hasta marzo de 2023. Hasta ahora, los paros forzados por la falta de chips ya ha tenido un impacto en las exportaciones aragonesas, dado que es el sector de la automoción el que encabeza las ventas exteriores de la Comunidad.

La planta de Stellantis ya ha tomado una medida drástica: suspender el turno de noche de forma indefinida, turno en el que trabajan en torno a 600 trabajadores. No obstante, desde la planta aseguran que el volumen de producción será el mismo, al no verse visto afectada la demanda.

La falta de piezas y la necesidad de ajustar la producción ha obligado a adoptar medidas para conseguir llevar a cabo la fabricación de una forma “más eficiente“, con dos turnos en lugar de tres y menos días de paro, apuntan.

Al mismo tiempo, la empresa ha abierto una negociación para valorar la posibilidad de aplicar medidas como prejubilaciones pendientes o de transferir parte de la plantilla temporalmente a otras plantas con productos en lanzamientos o atender a requerimientos puntuales de trabajadores. Las fuentes referidas han destacado que una de las principales preocupaciones de los sindicatos se refiere a la situación de una parte de los trabajadores que optaron por el turno de noche por cuestiones de conciliación de la vida laboral con la familiar.

EFECTO DOMINÓ

Pero no es sólo la planta de Stellantis de Figueruelas. Existen en la Comunidad 150 empresas auxiliares del sector de la automoción, que se van a ver condicionadas ante esta situación. A ello se suma que otras industrias implantadas en Aragón también se están viendo afectadas.

Es el caso, por ejemplo, de la fábrica de BSH en el Polígono de La Cartuja. La compañía ha anunciado un paro total durante dos semanas, entre el 13 y el 26 de septiembre, precisamente por la falta de chips. En este periodo, se van a dejar de producir nada menos que 8.000 electrodomésticos.

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