Jueves, 08 de Diciembre de 2022

Si el empleo era uno de los pocos datos económicos positivos en Aragón en las últimas mediciones, en el mes de septiembre empiezan a detectarse indicios de que la crisis energética e inflacionaria está empezando también a pasar factura en las contrataciones. Es cierto que el aumento del paro ha sido leve, del 0,22% mensual, con un incremento de 129 personas desempleadas respecto a agosto, según los datos del Servicio de Empleo Estatal.


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Asimismo, en comparación anual, el paro en Aragón se sitúa un 7,57% por debajo respecto a septiembre de 2021, con un descenso total de 4.780 desempleados. Sin embargo, el mayor problema es que la buena senda emprendida tras la pandemia parece frenarse y así lo indican los propios empresarios, por lo que es probable que estemos ante un cambio de tendencia.

Un detalle negativo se observa en el número de afiliados a la Seguridad Social. Éste se ha reducido en Aragón en 2.516 personas (-0,43%), frente a su aumento en un 0,15%, 29.286 personas, en el conjunto de España. Esto supone un descenso del número de personas incorporadas al mercado laboral aragonés y, por tanto, la reducción del capital humano de la Comunidad.

Estos datos de afiliación, condicionan la valoración de la disminución del desempleo y “hacen imprescindible mantener una gran cautela respecto a la próxima evolución del mercado laboral aragonés, necesitado de atraer y retener talento”, ha apuntado en un comunicado CEOE Aragón. La organización tacha la situación de “preocupante”.

Paralelamente, la evolución global de los indicadores económicos reflejan el impacto de la inflación y, especialmente, de los costes energéticos en la actividad de las empresas y el conjunto de la economía. En ese sentido, CEOE Aragón considera imprescindible “actuar con urgencia y responsabilidad sobre estos graves problemas para evitar mayor deterioro de la actividad empresarial y, con ella, del empleo”.

El aumento de precios que sufren las empresas, al igual que afecta a los ciudadanos, está suponiendo para el tejido productivo un aumento de costes que, en la mayoría de los casos, no pueden trasladar a los precios finales porque supondría ahogar la demanda, tanto de los ciudadanos como de sus empresas clientes, al retroalimentar la inflación.

Las políticas de la Administración, orientadas al gasto y que aumentan la presión sobre la deuda pública pese al fuerte incremento de recaudación, deben, según la patronal, reorientarse y poner el foco en el apoyo a las empresas y la reducción del gasto para reconducir en lo posible la situación económica global.

En un tono parecido se han manifestado desde CEPYME Aragón. Su presidenta, María Jesús Lorente, ha señalado que “la incertidumbre sigue marcando el futuro a corto plazo. Tenemos demasiados frentes abiertos que vaticinan un último trimestre del año muy complicado: el incremento de precios sigue en alza, los costes de la energía continúan desbocados, la inflación está por las nubes y la guerra de Ucrania parece estar en un punto de inflexión, pero sin saber qué rumbo va a tomar”,

PEOR COMPORTAMIENTO EN AGRICULTURA E INDUSTRIA

Atendiendo a los sectores de actividad, el paro registrado se reducía mensualmente en septiembre en servicios (116 parados menos, -0,29% mensual) y en construcción (44 parados menos, -1,30% mensual), pero aumentaba en agricultura (84 parados más, 2,89% mensual) así como en industria (144 parados más, 2,21% mensual).

En cuanto a las provincias, el paro registrado en septiembre aumentaba a agosto en 294 personas en Huesca (3,77% mensual) y en 142 personas en Teruel (3,08% mensual), mientras que se reducía en Zaragoza en 307 personas (-0,67% mensual).


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Por tramos de edad, el paro registrado aumentaba en septiembre en 191 personas entre los menores de 25 años (4,09% mensual), disminuía en 167 personas en el tramo entre 25 y 44 años de edad (-0,77% mensual) y se incrementaba en 105 personas entre los mayores de 45 años (0,33% mensual).

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