Sabado, 22 de Enero de 2022

La crisis de suministros y el retraso de los fondos europeos. Esos son los lastres que contempla Ibercaja y que ha explicado este martes en Zaragoza en la presentación de la revista número 74 de Economía Aragonesa, donde ha anunciado sus previsiones de crecimiento del PIB que serán del 4,5% para Aragón y 5,1% para España en 2021 (por debajo del 6,6 y 6,9 previstas en julio), que incrementarán en 2022, cuando se llegará al 7,4% y 7,2% respectivamente, datos condicionados por la incertidumbre que sigue generando la pandemia.

La tendencia de crecimiento se mantiene para 2023, cuando se espera una subida del PIB del 4,7% en Aragón y del 4% en la media española. El director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Ibercaja, Enrique Barbero, ha advertido de que la recuperación económica se ha ralentizado, lo que ha llevado a la entidad a “rebajar las previsiones para 2021”. En este sentido, las proyecciones realizadas este verano se han visto frenadas, primordialmente por “la crisis en los suministros y el retraso en la llegada de los fondos europeos”, ha señalado Barbero.

Esta ralentización se advierte como “algo coyuntural”, y una vez se resuelvan esos problemas se retomará el impulso de la recuperación económica y los crecimientos previstos para 2021 se incorporarán a 2022, donde se han elevado las previsiones de crecimiento hasta las cifras mencionadas.

Barbero ha llamado la atención sobre la incertidumbre global que influye también en aspectos como la inversión industrial, frenada por la volatilidad de la economía y por las reformas pendientes como las del mercado laboral y energético. También ha indicado el lastre de la inflación que será “temporal” por lo que no es preocupante, “aunque se ha alargado más de lo pensado”.

CRISIS TEMPORALES

Barbero ha puesto su confianza en la vacunación para recuperar la normalidad ecónomica y no ha considerado que sea preocupante la aparición de la nueva variante omicrón ya que “las anteriores mutaciones no han logrado ser homogéneas” y han ido desapareciendo.

Además, se ha referido a “la problemática de la carencia de suministros, en particular de chips”, que está “afectando en gran medida a la industria automovilística y, por la mayor dependencia de Aragón en este sector, se está dando una ralentización en el crecimiento”. Se trata de “un problema temporal que irá resolviéndose en el transcurso del próximo año, poniéndose de relieve la mayor solidez estructural del tejido productivo aragonés”.

La presentación del informe por los expertos de Ibercaja Banco / EP

Por otra parte, el director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Ibercaja ha resaltado la aportación de las ventas al exterior que “entre enero y agosto han obtenido un positivo comportamiento en Aragón, sobre todo en sectores como la alimentación y bienes de consumo duradero; aunque han decaído las exportaciones en los últimos meses en automoción y productos energéticos”, por las causas mencionadas.

CRECIMIENTO EN EUROPA

Por su parte, el jefe de Estudios Económicos y Financieros de Ibercaja, Santiago Martínez, ha expuesto como Europa continua en fase de crecimiento económico, tendencia que sigue España aunque muy por detrás. Así, el PIB de la Zona Euro creció un 2,2% en el tercer trimestre del año, frente al más lento 1,4% de Estados Unidos y la desaceleración de China, con un 0,2% de incremento en el PIB en idéntico periodo.

Según Martínez, esta reactivación ha venido acompañada, al mismo tiempo, de una aceleración en el incremento de los precios, debida, principalmente, a los costes energéticos y a la falta de materias primas u determinados suministros.

El responsable de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja ha alertado también de que “la recuperación de la economía española en el tercer trimestre ha vuelto a situarse por debajo de las expectativas” y remarcado que no se está produciendo “la convergencia esperada con la Zona Euro”. “Con un crecimiento del 2%, todavía se sitúa un -6,1% por debajo del promedio de 2019, alejándose del comportamiento de otros países”, ha puntualizado.

En el análisis de los distintos componentes económicos, Martínez ha puesto el foco en el crecimiento que está viviendo en España la compraventa de casas, lo que a su juicio indica que “el ahorro generado durante la pandemia se está dirigiendo a la inversión más que al consumo”. En este sentido ha citado que el gasto privado ha caído un -0,3% entre julio y septiembre y está todavía un -7,6% por debajo del promedio obtenido en 2019.

POR SECTORES

Respecto a 2019, el sector financiero e inmobiliario, la administración pública, educación y sanidad presentaron una mejor evolución que el resto de servicios y la construcción. La agricultura y ganadería, por su parte, ofreció el peor dato en este periodo, con un decrecimiento del -5,5%, contrastando con la buena respuesta que obtuvo en 2020.

El sector del turismo, tan castigado por la crisis, mejora considerablemente respecto al verano de 2020, recuperando los datos de 2019 en el caso de las pernoctaciones hoteleras de viajeros nacionales, aunque todavía quedan por debajo las de los extranjeros.

Por su parte, la producción industrial española ha sufrido una recaída en los últimos meses, aunque con diferencias entre sectores: nueve ramas industriales aumentaban la producción, mientras que diecinueve empeoraban sus cifras. Martínez ha enfatizado que “el mercado laboral, por fortuna, es el que arroja mejores datos en los últimos meses y se está recuperando en mayor medida que lo hace la producción”.

DÉFICIT Y DEUDA PÚBLICA

También ha estado presente en la rueda de prensa la catedrática de Economía Aplicada de la Universidad de Zaragoza, María Dolores Gadea, quien ha participado en la revista con el trabajo ‘Déficit y deuda: una asignatura pendiente en la economía española’.

Gadea ha recordado que España cerró el 2020 con “un déficit público del 11%, el más alto de la Zona Euro, y un 85 más alto que el de 2019″. Por otra parte, la deuda pública alcanzó “el 120%, que es un 20% más que el ejercicio anterior”.

Para la catedrática, es una situación que “no se debe solo al impacto de la COVID-19”, sino que responde también a “un déficit estructural”, y ha llamado a corregir este problema, para lo que ha aportado que este momento ofrece dos grandes oportunidades.

Por un lado, “la suspensión de los límites impuestos desde el UE por el pacto de estabilidad” y, en segundo lugar, “la llegada de los fondos europeos”. Gadea ha instado a aprovechar esta circunstancia de manera inmediata ya que ha estimado que “en 2023 es posible que se recupere el pacto de estabilidad” y que se pida “justificar los gastos realizados con los fondos europeos”.

EMPLEO Y COVID

El director del Departamento de Análisis y Estudios de CEOE Aragón, José María García, ha tomado parte también en la presentación aportando algunos datos de su trabajo en la revista ‘Empleo y Covid. Crisis y ¿Recuperación?’.

García ha destacado la “enorme asimetría” con la que ha afectado esta crisis pandémica según los sectores de la economía, ya que “5.000 personas siguen en ERTE en Aragón”, mientras que, “a otros trabajadores no les ha afectado”.

Este experto ha reflexionado sobre la interpretación que cabe hace sobre algunas cifras relevante como “los 2.100 ocupados menos que en este momento respecto a 2019″, que “pueden no parecer muchos”, ha indicado, pero que es un síntoma que se agrava si se añade el problema de que la población activa “ha bajado en 10.500 personas”.

A esto ha añadido que la creación de empleo se ha producido “sobre todo en el sector público”, donde además, “casi el 40% es temporal”. Más preocupante aún le ha parecido que “haya 600 empresas aragonesas menos”, lo que ha hecho que “la recuperación sea más incompleta y tenga menos ímpetu del que pensábamos”.

Publicidad