Lunes, 10 de Mayo de 2021

La planta de Opel de Figueruelas volvió a parar su producción este domingo, una situación que se ha repetido en las últimas semanas y provocó suspender la producción durante cinco días en febrero. El frenazo se produce en un periodo expansivo de los modelos más demandados de la factoría zaragozana, en especial del Opel Corsa, que se fabrica en exclusiva para todo el mundo y es el modelo más vendido de la marca perteneciente al grupo Stellantis.


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El culpable es ajeno a la factoría y está suponiendo un quebradero de cabeza no sólo para la industria del automóvil, sino también para todas aquellas producciones que requieran de semiconductores, necesarios para fabricar chips presentes en un sinfín de dispositivos.

Cuando, a partir de marzo de 2020, gobiernos de todo el mundo empezaron a decretar confinamientos durísimos para frenar la expansión del COVID, la mayor parte de compañías cancelaron los encargos previstos de semiconductores, ante la incertidumbre de si podrían continuar con sus producciones.

Ahora, sin embargo, la demanda se ha disparado y los productores de chips, ubicados en su mayor parte en Asia, literalmente no dan abasto. De hecho, las empresas dedicadas a su producción están alcanzando ahora beneficios récord.

Tampoco ha ayudado el auge del teletrabajo, que ha provocado que se disparen las ventas de ordenadores portátiles, los cuales necesitan semiconductores, unos elementos que no se pueden producir “de la noche a la mañana” y que su elaboración necesita de procesos paulatinos.

A ello se suma otro componente: el estrato de resina conocido como ABF, que se utiliza como aislante en circuitos electrónicos. Los tiempos de entrega de esta materia prima se ha disparado a más de 30 semanas.


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Esta situación es la que está provocando, por ejemplo, que sea prácticamente imposible adquirir la nueva consola de Sony, la PlayStation 5, que fue lanzada en noviembre y que sólo unos pocos afortunados han logrado hacerse con una debido a la limitadísima producción. Del mismo modo, existe un déficit mundial de tarjetas gráficas para ordenadores y estas alcanzan precios desorbitados con motivo de la especulación que se ha empezado a poner en marcha.

Esta situación ha pillado por sorpresa a la mayor parte de fabricantes tecnológicos y de automóviles, aunque con excepciones. Por ejemplo, la china Huawei y la coreana Hyundai optaron por una política de acopio de materiales que ahora les está permitiendo realizar una producción acorde a lo que el mercado requiere.

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