Sabado, 22 de Enero de 2022

A veces ahorrarse unos pocos euros puede salir caro. Teniendo en cuenta que en Aragón hay más de 3,5 millones de instalaciones industriales, con más de 29.000 ascensores, 66.000 instalaciones de gas en edificios y 145.000 de agua caliente central, es un ámbito muy propicio para el instrusismo, produciéndose en muchos casos arreglos que sólo pueden calificarse como “chapuzas”.

Cada año se tramitan, además, más de 25.000 expedientes de nuevas instalaciones y se realizan más de 70.000 inspecciones y verificaciones a instalaciones como líneas eléctricas, transformadores, estaciones de servicio o gasoductos.

La Asociación de Entidades del Sistema de la Seguridad Industrial de Aragón (AESSIA), que agrupa a los prestadores de servicios en materia de seguridad industrial que actúan como Proyectistas y Directores de obra, Instaladores y Mantenedores y Organismos de control alerta de la proliferación de reparaciones que se vienen produciendo en los últimos meses por parte de “instaladores” que no ofrecen ninguna garantía y en muchos casos “sin factura”.

Según Luis Ángel Carbó, gerente de AESSIA, “estimamos que en torno a un 30% de todas las reparaciones que se producen en la Comunidad Autónoma las realizan personal poco cualificado y sin la habilitación necesaria para ofrecer un trabajo con garantías para el consumidor final”.

Carbó añade que “la alarma ha vuelto a saltar con el reciente cambio normativo que dictamina que los hogares deberán adaptar antes de octubre de 2023 sus sistemas de calefacción para regular la instalación de contadores individuales en edificios con sistemas centralizados”.

Este gasto extraordinario para más de 100.000 aragoneses podría suponer, también, un aumento de intrusismo profesional en el sector que ahora aboga por “fomentar en la sociedad la seguridad en hogares, locales e industrias”, como afirma Carbó.

PROLIFERACIÓN DE “CHAPUZAS”

A AESSIA le preocupa la proliferación de “chapuzas” que se atreven a realizar cambios de calderas o reparaciones sin factura ni garantía. El número de empresas “colocadoras” de elementos de control y gestión de la calefacción sin ningún tipo de habilitación está aumentando en los últimos meses.

Un campo donde suele ser frecuente encontrar trabajos realizados por empresa no habilitadas es la instalación de equipos de aire acondicionado, donde no se presenta documentación de “legalización”. Estos equipos de menos de 5 kW no es necesario que estén documentados, pero deben ser instalados por empresas instaladoras habilitadas.

Los representantes de estas empresas instaladoras habilitadas, son las asociaciones provinciales de fontanería, que velan por la profesión y las garantías a los usuarios. En las instalaciones de calefacción y afines, se detecta un porcentaje considerado y elevado de actuaciones realizadas por empresas no habilitadas que AESSIA estima en un 30%, incluyendo las de climatización sin documentación.

PROBLEMAS COMUNES EN COMUNIDADES DE VECINOS

Un correcto diseño de las instalaciones, en su realización, permite que una instalación funcione con un mínimo de mantenimiento durante muchos años. Pero en comunidades antiguas con calefacción centralizada, donde es vital un buen cálculo de la instalación en todos sus elementos nos encontramos con problemas en las calderas, los depósitos, las bombas e incluso la oxidación o corrosión de los elementos y tuberías por la falta de aislamiento en conducciones.

Las calefacciones de muchas comunidades no están diseñadas para funcionar por pisos, sino por columnas que comunican verticalmente radiadores de la misma habitación en todos los pisos. Como afirma el gerente de AESSIA, “hasta hace poco era imposible realizar una gestión del coste por vivienda, por lo que el derroche de energía lleva a tener los radiadores en funcionamiento con las ventanas abiertas, por tener una temperatura interior de hasta 30 grados”

El suministro de agua suele dar problemas si está mal dimensionado, obligando a cambiar depósitos de regulación de la presión y las bombas de presión. Los antiguos depósitos de gasóleo también suelen pueden provocar problemas de estanqueidad con filtraciones.

Y en electricidad, suelen ser los cuartos de contadores y los de bombas o depósitos los más problemáticos, ante la falta de mantenimiento. “Estamos comprobando que los pequeños retoques en la instalación pueden provocar problemas”, afirma Carbó.

DONDE SE ESTÁ HACIENDO BIEN

La mayoría de las instalaciones que utilizamos en nuestros edificios de viviendas funcionan correctamente. Pero algunas de ellas deben legalmente estar mantenidas e inspeccionadas. La instalación “modelo” en estos aspectos es el ascensor, ya que todo aparato debe estar registrado en Industria para su puesta en marcha.

Se obtiene un número de instalación (llamado RAE), que tenemos que ver en la cabina. Su mantenimiento es obligatorio, por lo que el titular debe contratar una empresa de mantenimiento, que realizará las visitas de mantenimiento que el Reglamento obliga.

Además, periódicamente debe pasar una inspección por un Organismo de Control, “parecido a la ITV de los automóviles que conlleva la colocación de una pegatina oficial, que puede ser de tres colores: verde si no hay defectos o son leves, naranja si hay defectos graves que corregir en un plazo y roja si hay defectos muy graves y el ascensor debe quedar parado”, concreta el gerente de AESSIA.

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