Lunes, 08 de Agosto de 2022

La planta automovilística de la compañía Stellantis ubicada en el término municipal zaragozano de Figueruelas va a interrumpir la actividad entre las 22.00 horas de este martes, 31 de agosto, y las 22.00 horas de este miércoles, día 1 de septiembre, por problemas de disponibilidad de componentes. Un parón de 24 horas que afecta a toda la línea de producción, tanto en la misma factoría como a la industria auxiliar de la que depende la planta de Figueruelas.

La compañía ha lamentado este nuevo parón productivo y “los inconvenientes causados por la crisis global de suministro de semiconductores”, ha señalado. La actividad productiva se interrumpirá en ambas líneas. Lo mismo ocurrió la semana pasada, cuando la planta dejó de producir entre el domingo, 22 de agosto, y el viernes, 27.

Ya no es sólo el parón que ha sufrido la planta de Opel en Figueruelas, que no pudo operar con normalidad ni una semana tras el verano. La crisis de chips derivada de la pandemia ha llegado también a otra de las plantas más importantes de la Comunidad: la de BSH en el polígono de La Cartuja. La compañía ha anunciado un paro total durante dos semanas, entre el 13 y el 26 de septiembre.

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En este periodo, se dejarán de producir nada menos que 8.000 electrodomésticos. Los chips que actualmente escasean en la industria son producidos en su mayoría por empresas chinas, coreanas y japonesas, que no pueden abastecer toda la demanda que se está produciendo con la progresiva recuperación del ritmo de producción en todo el mundo.

DESPLOME EN LA PRODUCCIÓN DE COCHES

En todo caso, en la automoción, la producción de coches se ha desplomado un 34% en junio con respecto al mismo mes de 2019. Esta circunstancia, en el caso de Aragón, provoca un efecto dominó en toda la industria auxiliar, que depende en gran medida de la planta de Figueruelas. Asimismo, la industria química se está viendo afectada, debido a que la reducción en la producción de vehículos implica que las automovilísticas adquieran menos pinturas y esmaltes.

Pero no es sólo la falta de chips la culpable de este efecto dominó. También hay escasez para adquirir materiales como plásticos o cobre. Afortunadamente, los últimos datos de exportaciones de Aragón están siendo positivos, acumulando ya 10 meses seguidos con ventas superiores a los 1.150 millones de euros y encabezados por la industria del automóvil, si bien podrían haber sido mejores de no existir la crisis.

A la escasez de chips se suma el encarecimiento que se ha producido en el precio de los fletes marítimos, especialmente en las conexiones con China, que provoca que la industria deba a hacer frente a unos precios desorbitados, que no se prevé que se rebajen en un corto plazo. Para ello, va a ser necesaria la construcción de nuevos buques y contenedores. Los expertos fijan en 2022 la normalización de la situación.

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