Domingo, 02 de Octubre de 2022

El Operador, Tranvías Urbanos de Zaragoza, y la Concesionaria, SEM Los Tranvías de Zaragoza S.A., han rechazado la estrategia del comité de empresa de utilizar la huelga como única herramienta de negociación y han precisado que en la última reunión en el Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje (SAMA) se ha propuesto una mejora económica de más del 10 por ciento a la finalización del convenio en 2023, a la que si se añaden otras medidas de reducción de jornada y cómputo de tiempos, totalizarían el 13,5 por ciento.

Esto supone el 6,5 por ciento por encima de los IPC previstos, con un incremente del IPC más el 3,2 en 2021, del IPC más el 2,1 en 2022, y más el 1,2 por ciento en 2023, valores que incluyen el coste económico para la empresa destinado a reducción de jornada y a incremento salarial, ha aclarado la compañía en una nota de prensa.

Asimismo, ha indicado que solo para 2021 se lograría una mejora de las condiciones –económicas y de jornada– del 5,6 por ciento y para el próximo año 2022 del 4,6 por ciento, datos de los que se desprende que para el último año de convenio sería equivalente a algo más de 200 euros mensuales y siete días menos de trabajo al año, ha añadido la empresa.


Publicidad



Publicidad


También ha explicado que con la extinción del convenio colectivo el 31 de diciembre de 2018, se iniciaron en enero de 2019 las negociaciones del siguiente. Con este propósito, se han celebrado más de 60 reuniones con el comité de empresa, “sin lograr ningún tipo de avance relevante”.

Ha recordado que el 5 de enero de 2021 comenzó la primera de las seis convocatorias de paros parciales llevadas a cabo por el comité de empresa, que han supuesto 271 horas de afección al servicio por la huelga y la mediación del SAMA.

Ante la séptima convocatoria, “que afectará a las horas punta del servicio”, de lunes a viernes, de 6.45 a 9.15 horas y de 13.00 a 15.30 horas, a partir de este miércoles, 8 de septiembre, coincidiendo con el inicio del curso escolar, la empresa ha lamentado las afecciones y molestias ocasionadas a los usuarios y a todos los zaragozanos derivadas de una situación de índole laboral ajena a ellos, más aún teniendo en cuenta la actual situación de pandemia.

CHANTAJE A LA CIUDAD

La compañía ha considerado que esta convocatoria de huelga es un “chantaje a la ciudad” que supone la paralización de un servicio público esencial. También ha recordado que en su última propuesta ha planteado la reducción de jornada anual en ocho horas durante tres años, hasta alcanzar al fin del convenio las 1.688 horas, 24 menos que el actual, el equivalente a tres días de trabajo.

Asimismo, la consideración de los tiempos no efectivos de conductores pasarían a computar como tiempo de trabajo lo que supondría trabajar de media cuatro jornadas menos, ha precisado la empresa, para señalar que con este punto y el anterior, un conductor, con los cuadrantes actuales, pasaría a trabajar 211 días al año al final de convenio, es decir, el equivalente a 4,4 días de trabajo a la semana, y una jornada semanal de 35 horas de promedio.

La concesionaria del tranvía ha detallado que su propuesta de preacuerdo recoge “ampliamente” el “abanico de demandas del comité” e implica “un importante esfuerzo” por parte de la empresa, “destinado a cerrar un proceso de negociación y, sobre todo, a poner fin a la huelga”.

La concesionaria del tranvía ha ofrecido, igualmente, el mantenimiento del poder adquisitivo, garantizando revisiones anuales con los IPC reales, “aspecto es muy relevante, teniendo en cuenta el rápido crecimiento del índice en la actualidad, y supone un gran esfuerzo para la compañía”. Ha añadido que las previsiones que se manejan hasta el fin del convenio en 2023 es un incremento acumulado del 6,8 por ciento del IPC.

Otras mejoras son una nueva paga de verano fija, que incluiría un plus actualmente variable de 460 euros vinculado al absentismo, para conformar una paga al final de convenio de 1.260 euros. “La no asistencia al puesto de trabajo ya no implica una merma en el salario y, además, éste se incrementa en 800 euros, el equivalente al 4,3% del salario base”, ha aclarado la compañía.

También se contemplan nuevos pluses de vacaciones y de jornada partida; el incremento de las horas anuales destinadas a formación; la definición de las categorías profesionales y los criterios de promoción interna; la prioridad en la contratación para el personal eventual; y la vigencia de convenio hasta 2023, con el objetivo de reforzar la estabilidad en el empleo.

NO ESTÁ JUSTIFICADA

La empresa también ha considerado que la huelga no está justificada “dada la evolución de las condiciones de trabajo y retributivas de sus trabajadores” ya que el salario medio bruto anual, incluyendo todos los pluses, es de prácticamente 27.000 euros para un trabajador a jornada completa, con dos períodos de vacaciones que unidos a períodos de descansos suman más de 40 días, una media de 4,4 jornadas de trabajo a la semana, y 35 horas, así como un tiempo medio diario de conducción efectiva de seis horas y 20 minutos.

Además, durante el período 2012-2018, el salario del conductor ha crecido el 22 por ciento, cuando el IPC lo ha hecho el 5, ha detallado la empresa, que ha comentado que por la particularidad del servicio de tranvía, más allá del convenio de empresa, no existe un convenio de referencia.

No obstante, teniendo en cuenta que el requisito de acceso a la empresa es estar en posesión del carné de autobús, “podríamos tomar como referencia el convenio provincial de sector transporte viajeros por carretera de Zaragoza, firmado en 2020”, respecto al que el salario base y conceptos fijos de un conductor de tranvía es del 20 por ciento superior. Además, en Los Tranvías, la jornada anual es de 72 horas menos.

“Es inviable para la empresa seguir con esa evolución salarial”, ha apuntado la concesionaria, para quien otro aspecto muy importante es la estabilidad del empleo para el personal indefinido que trabaja en el Tranvía de Zaragoza, “que en condiciones normales tiene asegurado su puesto de trabajo hasta su jubilación”.

Publicidad