Jueves, 08 de Diciembre de 2022

“Había un coche al lado de mi finca y pegado a unos cultivos de maíz. Era sospechoso porque no suelo encontrarme a nadie a esas horas por ahí y me acerqué a ver que me encontraba”. Y cuando se acercó, este agricultor de la localidad oscense de El Temple, los dos ocupantes del vehículo sospechoso salieron huyendo. “En el momento de la huida, uno de ellos tiró algo por la ventana”, recuerda el agricultor que presenció los hechos y que luego avisó a una patrulla de la Guardia Civil. 


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Fue justo después del aviso cuando los guardias que acudieron al lugar de los hechos detenían a tres personas no muy lejos del lugar. Después los agentes detenían a un cuarto sospechoso, el presunto conductor del vehículo en el que se daban a la fuga y que terminó accidentado.

Los vecinos de El Temple no solo dieron el aviso de la situación y dirección de la huida de estos narcos, sino que también localizaron lo que los presuntos delincuentes tiraron por la ventanilla del coche al darse a la fuga. No era otra cosa que un bidón que guardaba en su interior marihuana recién cosechada. Era la prueba de cargo contra los cuatro detenidos y que fueron custodiados hasta la Comandancia de la Guardia Civil en Huesca, según fuentes cercanas al caso.

No es la primera vez en los últimos meses que la colaboración vecinal es vital para capturar a narcotraficantes que tienen plantaciones escondidas cerca de localidades y custodiadas las 24 horas. Hace tan solo unos días, la Benemérita detenía a una persona de nacionalidad albanesa que custodiaban cerca de 2.000 plantas de marihuana a orillas del río Ebro y a pocos kilómetros de las localidades de Alfajarín y el Burgo de Ebro.


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Hace tan solo quince días, la Policía Judicial de la Guardia Civil de Casetas y la Guardia Civil de Alfajarín eran movilizados por varios vecinos de Alfajarín que llevaban algunos días viendo a una y a veces, varias personas, en el entorno de una nave. “Parecía vivir allí y daba la sensación que estuviesen vigilando algo. La verdad es que no eran de por aquí”, relata un vecino de Alfajarín a HOY ARAGÓN.

No solo vigilaban sino que se encargaban de la infraestructura para mantener las 2.000 plantas es un áreas de cultivo de más de 9.000 metros cuadrados. Las plantas de cannabis estaban en avanzado estado de crecimiento y próximas a ser recolectadas. Bombas de achique de agua, fertilizantes, productos fitosanitarios, además de la droga. Cada planta de marihuana, de las 2.000 incautadas por la Guardia Civil, puede dar 1.000 euros de beneficio al año. 

Dos operaciones en menos de un mes que han acabado con la detención de cinco personas integrantes de redes de narcotráfico que operaban en el Aragón rural. Todo gracias a la labor de la Guardia Civil, pero también de esos vecinos de los pueblos, agricultores, testigos diarios de lo que pasa en sus localidades, que han destapado el entramado y evitado que la droga llegue a las calles y que los narcos se siguen enriqueciendo con su venta.

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