Viernes, 03 de Diciembre de 2021

“Pudo estar robándole durante años y años“, explica una fuente cercana al caso. Lo cierto es que esta mujer de 46 años, y sin apenas historial delictivo, tuvo que traspasar un día la línea entre cuidar y estafar a una persona octogenaria. Y tuvo tiempo para pensarlo porque estuvo casi 15 años ocupándose de sus necesidades diarias antes incluso de su jubilación. El hombre era un ex directivo de la entidad bancaria, el cual le dio una tarjeta de debito con la que fuese pagando a diario las necesidades vinculadas a sus atenciones.

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