Jueves, 24 de Septiembre de 2020

Desde que se declarase el Estado de Alarma el 13 de marzo pasado, esperamos con preocupación que ese vendaval pasase pronto como si de unos días de cierzo intenso se tratase.

No obstante a fecha actual, seguimos con la misma preocupación, el mismo miedo y con cierta intranquilidad al ver que los centros de salud están blindados, no se puede ir a consulta médica ni de enfermería, los diagnósticos se hacen por teléfono y no digo que esté mal, algunas consultas pueden resolverse por teléfono muy bien, pero el diagnóstico cuando no es presencial, puede ser incierto y esto puede ser grave.


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Si añadimos que los enfermos crónicos y personas mayores que se requiere seguimiento y control médico hemos pasado al limbo de la inexistencia…, sin controlar a los hipertensos, personas con hipoacusia, o de visión, diabéticas, reumáticos…

La medicina preventiva, las consultas de medicina especializada han subido al limbo del olvido… Las intervenciones quirúrgicas, salvo las urgentes, se han suspendido para dejar espacios hospitalarios, de UCI e incluso de espacios quirúrgicos por si fuera preciso para atender a los enfermos del COVID19, en un “todo esfuerzo y sacrificio personal y humano impresionante”.

Mientras que la mayor parte de la población aragonesa estamos afligidos, más bien desolados por temor a los efectos de la pandemia, y cautos cumpliendo con las disposiciones aconsejadas por los responsables de salud pública a fin de contener el “tsunami”, algunos ciudadanos y ciudadanas, inconscientes de todo lo expresado y más, se empeñan en ir sueltos y despreocupados libremente sin reflexionar que su libre albedrío puede tener consecuencias de calado grave en sus allegados y en el conjuntos de la sociedad.

La nueva normalidad no ha diferido mucho desde el punto de vista sanitario. El gasto es inmenso. Puede parecer que todo nos lo da gratis el Papá Estado, ‘El Estado del Bienestar’ que habíamos conseguido con gran esfuerzo y tiempo como para quedar perenne y seguro para siempre al igual que escritura de herencia pasada por el Registro de la Propiedad, que nadie puede usurpar.

Todo esto es una deuda acumulada que tendrán que costear las generaciones venideras con su sacrificio hasta devolverla. El COVID-19 nos ha llevado a épocas anteriores, 40 años atrás, cuando éramos atendidos en consultorios poco salubres donde la gente esperaba de pié y hacinada ante la consulta del médico porque el espacio era reducido, a falta de ventilación y no había suficientes bancos para sentarse.

“El COVID-19 nos ha llevado a épocas anteriores, 40 años atrás, cuando éramos atendidos en consultorios poco salubres donde la gente esperaba de pié”

Recuerdo el consultorio de la calle Ricardo del Arco para atender a toda la población de la margen izquierda. Entonces, el médico a pesar de todo te podía ver la cara, o lo que fuese preciso para establecer un diagnóstico certero. Actualmente eso sería un lujo. Así estamos.


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Esta situación tan delicada no se puede sostener por mucho tiempo, quien puede ya se va inclinando a recibir prestaciones de seguros privados previo pago. Poniendo en riesgo que el sistema de Seguridad Social público se vaya empobreciendo rápidamente.

¿Se imaginan que los contribuyentes hacia la medicina privada sean tantos que al fin reclamen y consigan de la Hacienda Pública la desgravación de esos pagos sanitarios privados alegando que no usan la Seguridad Social? Me parece terrible que por no saber defender lo conseguido en los últimos 40 años, la sociedad sea tan insensata como para dejárselo arrebatar despreocupadamente.

Si no se remedia urgentemente, el ‘Sistema de Protección Social Público’ que tanto ha costado conseguirlo…, está en riesgo de descarrilar y este colapso de la Seguridad social, llevará a sus gestores a paliarlo resbalando hacia la entrada en masa de los capitales privados y de fundaciones sin ánimo de lucro “enmascarado”, que dejarán a nuestra Seguridad Social, una de las mejores del mundo, al nivel de la beneficencia como sucede en los EEUU.

*Juan Manuel Puértolas Felices es Vocal de Salud de la AAVV ACTUR REY FERNANDO y Presidente del Consejo de Salud Centro de Salud ACTUR NORTE

*Si quiere escribir una Carta al Director para que sea publicada en HOY ARAGÓN debe enviar un artículo al correo electrónico siguiente: sierra@hoyaragon.es

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