Miércoles, 05 de Agosto de 2020

Estos últimos días, solo en la Comunidad de Madrid, unos 10.000 sanitarios que se han dejado la piel y la salud atendiendo a enfermos de COVID-19 durante las últimas siete semanas, están viendo rescindidos sus contratos de trabajo con la Sanidad pública madrileña.

Fueron contratados para hacer frente a la emergencia sanitaria y ahora, controlado lo más crudo del brote, pierden su trabajo y se marchan al paro, muchos de ellos sin que tan siquiera les hayan realizado un test para saber si están contagiados.


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Es previsible que esta misma situación se repita en el resto de las Comunidades Autónomas que se han visto obligadas a contratar personal sanitario para reforzar sus servicios durante la emergencia.

Los profesionales sanitarios infectados diagnosticados en España superaban los 41.000 el 1 de mayo, pero los sindicatos sanitarios denuncian que no se están haciendo tests al personal que atiende a enfermos de COVID-19, ni a los que han estado expuestos al contagio por el uso de mascarillas defectuosas.

En esta tesitura, la Asociación del Fútbol Profesional y la Liga han estado negociando con Sanidad una modificación de la Orden de 13 de abril, que permitirá hacer tests masivos a los futbolistas profesionales – ya saben, esos trabajadores esenciales- los días 5 y 6 de mayo. Por su parte, los futbolistas de la Liga han manifestado su rechazo a volver a entrenar si no se les hacen los tests.

Pues bien, el BOE del domingo 3 de mayo publica la Orden SND/388/2020, de 3 de mayo, por la que se establecen las condiciones para la apertura al público de determinados comercios y servicios y la apertura de archivos, así como para la práctica del deporte profesional y federado, que se aplicarán sin perjuicio de lo que se disponga en el Protocolo básico de actuación para la vuelta a los entrenamientos y reinicio de las competiciones federadas y profesionales elaborado por el Consejo Superior de Deportes”.

“Los profesionales sanitarios infectados diagnosticados en España superaban los 41.000 el 1 de mayo, pero los sindicatos sanitarios denuncian que no se están haciendo tests”

Este Protocolo fue presentado por el CSD el 2 de mayo y es de obligado cumplimientopara todos los deportistas federados, profesionales y de alto nivel y para federaciones y entidades deportivas.

Se divide en cuatro fases y en la primera, de entrenamiento individual y básico, se deberá hacer “un examen médico deportivo inicial”, abriendo ficha al deportista, que incluirá un test de presencia de material genético viral (ampliación e identificación a través de PCR) si se cree necesario.

El Ministerio de Sanidad se lava así las manos y deja en los médicos de los clubes de primera y segunda división, la decisión de solicitar los tests para los jugadores. Los clubes ya han comunicado que solicitarán las pruebas.


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Resulta grotesco y repugnante que con la excusa de la aplicación de la normativa de prevención de riesgos laborales, se pongan a disposición de los clubes de la primera y segunda división de la Liga unos tests que se niegan a los sanitarios, los primeros a los que deberían realizarse masivamente los tests, así como al personal de limpieza de hospitales y residencias, a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, a transportistas y al personal que trabaja de cara al público en comercios, por citar solo algunos de los trabajadores verdaderamente esenciales en esta crisis.

Para mayor bochorno, comparemos con datos objetivos los salarios de futbolistas y sanitarios: según el Convenio colectivo para la actividad de fútbol profesional, vigente hasta el próximo 30 de junio, el salario mínimo de un futbolista profesional era de 155.000 Euros anuales en primera división y de 77.500 en segunda A, en la temporada 2016/17 (esas cantidades se han actualizado desde entonces conforme a IPC).

En ese sueldo mínimo no están incluidos conceptos como derechos de imagen, patrocinios ni otras prebendas. Redondeando, son unos 13.000 euros mensuales mínimos garantizados para los futbolistas de primera y unos 6.500 euros para los de segunda A. Recordemos que el SMI en España es de 950 euros/mes en 2020 (11.400 Euros/año).

Mientras tanto, el salario medio de un médico en el Servicio Aragonés de la Salud oscilaba en 2019 entre los 30.000 y los 45.000 €/año y el de una enfermera, entre los 25.000 y los 29.000, según los datos publicados por el Portal de la Transparencia del Gobierno de Aragón.

Cuando el Presidente de la Liga, el de la AFE o la Presidenta del CSD enfermen y -ojalá no ocurra, no les deseo ningún mal-, ingresen en un hospital, espero que les atiendan Messi o Sergio Ramos en lugar de un médico especialista formado durante 10 o 12 años para acceder a su plaza, de esos que siguen ganando sueldos ridículos para el riesgo que corren, trabajando, como hemos visto, sin las elementales medidas de protección y sin tests. Pan y Circo.

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