Lunes, 17 de Enero de 2022

*DESÓRDENES CLÁSICOS; por David Rey

Dórico. Sincericidio

El término “sincericidio” se acuñó por y para Begoña, mujer de bandera o mejor dicho de ondearla, de ondear todas. Practica el sincericidio en su acepción pura; en su universo moral no hay mentiras, seguramente porque estén todas en el mío. Mis sincericidios no son strictu sensu sino por contraste, ante tanta falsedad una verdad en mi boca es boutade, agresión o ambas.

Tenemos un grupo de trabajo con diferentes profesionales que se reúne una vez al mes. Grupo de TRABAJO, hablamos de nuestras cosas aburridas y nos vamos a casa. El viernes al terminar, A. propuso cena de navidad “con copas”. Nadie contestó. Todos miraban al suelo menos yo, que ya me había quitado las gafas y los tenía a todos desenfocados. “¿Te animas, David?”, preguntó A. cuando me enganchó con los ojos.  “Yo es que no quiero tener más amigos”. Me han echado del grupo, con elegancia. 

En mi descargo alego que A. ya es amigo y en el grupo también participa un primo (de los que se quieren). No sé qué necesidad hay de beber con los otros si no nos importamos. ¿Qué está pasando con la nueva normalidad?. La gente ve el anuncio de Ruavieja “hay que quedar más” y se lo cree. ¿Qué han puesto en las vacunas, purpurina?. El martes pasé el día con un señor con el que tenía que trabajar seis horas, comida por medio pero para nutrirnos, sin trampa. Al terminar la jornada me dio un abrazo largo. Aunque es italiano me pareció igualmente inadmisible. Yo estuve muy entero, sin despegar los brazos del cuerpo. 

Jónico. I’ll be there for you

Sólo tengo tres amigos, A, B y C, y afortunadamente los tres acentúan “sólo” si puede ser sustituido por “solamente”. Que le den a la RAE. A. (el dinamizador social de hace dos párrafos)  me puso un whatsapp la noche de mi “no quiero tener más amigos”: “eres imbécil, en vez de seguirme dinamitas el plan” y varios stickers: un perro haciendo caca, otro de Condemor y una gorda vomitando. Luego recreamos las reacciones del  grupo y lo que pensaban realmente. Tampoco quieren tener más amigos pero como han reenviado irresponsablemente por whatsapp lo de Ruavieja tendrán que ir a la cena “con copas” propuesta por A, que no es como yo y convoca por bondad, no para rajar después.

Mi amigo B es de reciente creación (quince años intensos) y tampoco nos parecemos: él es cálido, amable, social, leído, aglutinador, deportista y no daltónico. Nos complementamos, sobre todo ahora que me cambio de casa: “¿puedo comprar estos cojines amarillos para la zona chill?” “Sí, si la quieres convertir en chill-ona”. Ahí argumentó, a veces me deja huérfano de explicaciones “Qué te parece si me compro perro” “Mal”. Es verdad que no siempre le hago caso:  “Voy a ofrecerle un trabajo a X” “Acabaréis a hostias”. “Se lo voy a ofrecer igual”. “Pues no preguntes”. “Toc, toc… ¿te acuerdas de que contraté a X? Pues ay” 

B. me ayuda con la casa – lo hace todo él  – con profundidad de arquitecto terapeuta: “en la cocina no quiero isla, es de nuevo rico y yo no cocino” “en la cocina vas a tener isla, invitarás a tus amigos, alguien cocinará y el resto beberemos a su alrededor, tú hasta que se te pasen las ganas de echarnos” Amén. O también: “No quiero mucho montaje en  el salón, algo aséptico” “El salón lo vamos a montar que te cagas porque te mereces no pasar los fines de semana empijamado en el despacho”. Siempre tiene razón. Esta semana me envió por whatsapp la imagen de arriba y qué, pues que me emocioné

Corintio. Lá, lá, lá

El perdón os hará libres. Hay momentos en los que el perdón es la única puerta para seguir viviendo. Por muy hijoputa que hayan sido sólo perdonando hacia dentro, para nosotros mismos, podemos pasar página. Y que el prójimo descanse, el drama de los demás es agotador. C. lo hizo, me perdonó en defensa propia. Gracias. Vuelvo a tener al trío lá lá lá haciendo los coros de mi vida, lo que me convierte en Massiel.

¿Habéis leído eso de que acabas pareciéndote a las cinco personas con las que más te relacionas? Yo sí. Además de A., B. y C. (todos slim fit) en el trabajo intento relacionarme con dos compañeros muy delgados: los convoco a reuniones largas con power points y comidas de trabajo brain storming. De momento sigo pesando lo mismo y ellos están a un paso de hacerme un yo: “déjanos en paz,  no queremos tener más amigos”. Si pasara me tiro de un tercer piso al abrir una ventana con nieve y sobrevivo, como buena Massiel que soy. “Yo bebo cuando me sale del coño”.

EXTRA POINTS

Extra point 1.- Acabo de hacer café con San Pellegrino y no está mal, nada mal. Quede constancia, el sparkling coffe es invento mío.

Extra point 2.- El equipo de Hoy Aragón tarda cuatro o cinco semanas en publicar mis colaboraciones. Saben que no me lee ni Epi y tampoco les gustan mis totuneces. Preferirían que preguntase por el pasaporte COVID y ese ensañamiento fascistoide de la DGA con los no vacunados, o que denunciara lo mal que se ha portado el PP Zaragozano con Sebastián Contín. Pero me da pereza discutir con personas que nos son A., B., C. o mi madre. Cuestión, Vds. probablemente leerán esto a mediados de enero: feliz Navidad, feliz Año Nuevo y ánimo con la cuesta

Extra point 3.- He ido a por una segunda tafa y la Nespresso ha reventado. ¿Algún ingeniero en la sala que quiera embarcarse en este emprendimiento? Al 50%, yo pongo la idea y él la solución para que la cafetera no explote con el  agua con gas. 

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