Martes, 21 de Septiembre de 2021

Se acerca la Navidad, me llamo Lucía Ruiz, tengo 10 años y vivo en la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza.


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Quien me iba a decir a mi, que aquel 11 de diciembre de 1987 cambiaria mi vida para siempre, que nunca sería la misma. Que mis sueños, mi vida, mis ilusiones y mis proyectos nunca serían los que pensé, que esa noche alguien decidió por mí y de la peor manera posible.

Aquella mañana nublada, un coche con 250 kilos de amonal, colocado por el Comando Argala de ETA, truncó nuestras vidas para siempre. Las imágenes se agolpan en mi cabeza como si fuera ayer: mi padre entrando en mi habitación para ver si estábamos bien, y rápidamente mirar si nuestros amigos, vecinos, compañeros estaban bien y con vida…


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Recuerdo con total claridad la valentía de mi padre y la cara de desolación de mi madre, al ver a lo que había quedado reducido nuestro hogar, y pensando en lo que veríamos al salir al exterior…

Hoy, 33 años después, no puedo olvidar esas imágenes, las caras de mis padres demudadas por la rabia, la sinrazón, los rostros de nuestros amigos, vecinos y compañeros, y se me llena el corazón de rabia cuando veo los gestos que desde este Gobierno se hacen a los que tanto daño nos han hecho.

“Las imágenes se agolpan en mi cabeza como si fuera ayer: mi padre entrando en mi habitación para ver si estábamos bien”

Han sido 127 los acercamientos que se han producido desde el primer Gobierno de Sánchez en 2018. Y siento indignación, rabia, enfado cuando nos enteramos por la prensa de estos acercamientos sin darnos tiempo a que nuestros psicólogos llamen a las víctimas y las preparen psicológicamente.

Es un duro trago que hay que hacer sin tiempo material. Siento rabia cuando el Presidente del Gobierno de mi país da el pésame en el Senado por el suicidio de un terrorista. El pudo decidir lo que hacía con su vida, nosotros no. Siento rabia y humillación cuando se dice que Bildu no es “indecente”. Porque no solo es indecente, sino que también es inmoral.


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Cuando hace ya casi tres años, me ofrecieron ser Delegada en Aragón de la Asociación Víctimas del Terrorismo, no me lo pensé ni un instante, pero os confieso que si hace 10 años me hubieran dicho que estaríamos viviendo esta situación, sinceramente no me lo hubiera creído…

Hoy, 33 años después, y pasadas unas horas de haber rendido un sentido homenaje a las víctimas del terrorismo, nos enteramos a las 16:00 de la tarde que ponen en libertad a Francisco Múgica Garmendia, alias ‘Pakito’, uno de los autores del atentado de la casa cuartel de Zaragoza.


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Nos sentimos indignados de tener que enterarnos por la prensa ante una decisión de esta trascendencia. Es una total falta de tacto que, precisamente hoy, se materialice esta puesta en libertad, hoy que se cumplen 33 años del atentado de la casa cuartel de Zaragoza, uno de los 8 atentados por los que cumple condena como inductor del mismo el etarra.

Por supuesto, nuestro equipo psicológico se ha puesto a trabajar contrarreloj para localizar a los familiares de sus 22 víctimas mortales y sus más de un centenar de heridos. Nos resignamos ante una decisión que es legal, pero no podemos dejar de pensar que es en España sale muy barato asesinar.

“Nos resignamos ante una decisión que es legal, pero no podemos dejar de pensar que es en España sale muy barato asesinar”

Desde el equipo jurídico de la Asociación de Víctimas del Terrorismo se esta explicando a las víctimas que, aunque tenía un limite máximo de cumplimiento de 30 años, ha redimido prácticamente 10 años como consecuencia de las redenciones ordinarias y extraordinarias del Código Penal de 1995, una labor difícil en cualquier momento, y más en un día como hoy.


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Nos queda seguir hacía delante, y luchar por un verdadero relato, no uno blanqueado, no uno de cada parte, un único relato sin manipular y sin tergiversar. Sólo pido lo que cualquier ciudadano pediría: que cumplan sus penas integras y la memoria colectiva para que no se olvide la sinrazón que tuvimos que vivir sin tener ninguna elección.

Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia, cuatro valores a los que tiene derecho cualquier ciudadano. No pido más, solo eso.

*Lucía Ruiz es la delegada de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Aragón

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