Domingo, 01 de Agosto de 2021

La situación de emergencia por la crisis del coronavirus que estamos viviendo requiere que todos nos pongamos a remar en el interés general, y que toda la riqueza del conocimiento de la sociedad esté subordinada a ese interés, especialmente la riqueza en gestión que tienen las empresas y sus trabajadores. Lo que los anglosajones llaman su know-how, su conocimiento práctico o su habilidad.


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La actual situación ha demostrado la eficiencia de las empresas privadas para poder ejecutar acciones que eran necesarias para reducir la pandemia y ayudar a nuestro sistema sanitario, en tiempo récord.

Acciones que han sido llevadas a cabo sin ceguera ideológica y supeditando su riqueza -su know-how– al interés general. Y además en la mayoría de casos, sin pedir nada a cambio.

A nivel nacional, Inditex ha sido un ejemplo. Había una necesidad y una empresa privada la ha resuelto. Inditex, una empresa que lleva años implantada en Asia con infraestructura propia, con empleados propios de nacionalidad China -que hablan el idioma y conocen sus hábitos culturales y empresariales-,  con una estructura de proveedores implantada y perfectamente engranada, y en último lugar una red logística, permitieron a Inditex traer material sanitario en tiempo récord. Y además, donarlo.

“Las empresas han actuado sin ceguera ideológica y supeditando su riqueza -su know-how- al interés general. Y además, sin pedir nada a cambio”

En Zaragoza, hemos vivido una situación parecida pero a menor escala. La necesidad: repartir mascarillas por toda la ciudad por parte del Ayuntamiento de Zaragoza. La empresa: Frutos Secos El Rincón.

Todo un acierto poner esa estructura al servicio del interés general. Sin ningún prejuicio, se acertó en pensar que a través de la estructura que posee, podían repartir mascarillas por toda la ciudad, ya que sus tiendas están repartidas por todos barrios y era la manera más eficiente y económica.

No podemos permitirnos demonizar a las empresas. Están para generar riqueza, y ponen sus estructuras al servicio del interés general, como también hizo Pikolin, El Corte Inglés, Bergner o Clece con la apertura del Albergue de Tenerías.


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Estas empresas tenían los colchones, la ropa de cama, los somieres… El Ayuntamiento de Zaragoza no tiene ni la infraestructura, ni los recursos, ni el know-how para ejecutar esta acción en el tiempo que ellos lo consiguieron. Pikolin solo necesita una llamada para que un camión cargue decenas de colchones de sus instalaciones de Plaza y lo descargue cuando y dónde le digan. Y además, donarlo

La colaboración publico-privada es necesaria por varias cosas, en primer lugar por la eficiencia y en segundo lugar porque la administración tiene un dimensionamiento concreto.

Sin ninguna duda, sin la colaboración público-privada, y con el interés por trazar acuerdos de CEOE o Cepyme con la administración, la gestión de la crisis del COVID-19 habría sido más compleja. O, incluso, insalvable.

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