Miércoles, 20 de Octubre de 2021

El Real Zaragoza parece que todavía no cambiará de manos, a pesar del supuesto deseo de las familias Alierta, Yarza, Iribarren y Forcén en abandonar el proyecto zaragocista . Los cuatro máximos accionistas del club llegaron en julio de 2014 de la mano de Petón, con la ya conocida ‘Fundación 2032’. En estos años en el conjunto blanquillo no han podido lograr el principal objetivo del club: el ascenso a Primera División, aunque sí que ha podido estabilizarse en lo económico, a pesar de la gran deuda que arrastra el conjunto maño.

Publicidad

El verano ha sido largo y lleno de noticias contradictorias acerca de la ya más que famosa “no venta”. Afición, medios e incluso alguno de los propietarios eran conscientes de la necesidad de un giro de 180 grados en la dirección de la entidad zaragocista.

Muchos se preguntan por lo que necesita un Real Zaragoza que ha comenzado un nuevo curso en Segunda con mejores sensaciones que resultados. El cambio de gestión, la llegada de nuevos profesionales y rostros reconocibles que vuelvan a ilusionar a una castigada afición, parecen los pasos obligatorios para una reconstrucción completa de una entidad con un futuro poco alentador. En otras palabras: el Real Zaragoza necesita modernizarse en todas sus áreas.

Nadie podrá negar nunca a la actual propiedad el balón de oxigeno que supuso su llegada. A pesar de los intentos de Agapito Iglesias de terminar con un histórico como el Real Zaragoza, la Fundación 2032 acudió al rescate y ha llevado al club a subsistir y reordenar la deuda, pero se sigue cuestionando y mucho su modelo deportivo, que al fin y al cabo, es en lo que consiste el fútbol. Lo que jamás se merecía la afición es el poco tacto, la poca transparencia y el nulo mensaje de optimismo que el club ha mostrado este verano, con una supuesta venta a la vuelta de la esquina y tras disputar la peor temporada de su historia.

En cuanto a la venta (o cambio en el accionariado), ahora mismo existen dos opciones encima de la mesa, Spain Football Capital o la llegada de nuevos accionistas, como Ander Herrera y su grupo de trabajo. La sociedad dirigida por Kiko Domínguez y Carlos Álvarez del Campo ha dado dos veces “la espantada” a la hora de demostrar su poderío económico. Han pasado de negociar por el 100% de las acciones de los propietarios, a preguntar única y exclusivamente por las de Alierta. Se desconocen sus intenciones, también el origen del dinero y sobre todo, su plan deportivo con el Real Zaragoza. Su forma de proceder genera desconfianza. Salvo sorpresa mayúscula, lo de Spain Football Capital se quedará en nada.

Con Ander todo es más fácil. Sus deseos son públicos, no intenta engatusar a nadie con falsas promesas de devolver al Zaragoza a Europa y busca lo que buscaría cualquier amante al escudo del león. Ander todavía tiene por delante una ilusionante trayectoria deportiva, ahora mismo siendo pieza clave en uno de los equipos más poderosos del momento, el PSG. No está entre sus intenciones el comprar el 100% del club, sino convertirse en un accionista más. Su presencia en el accionariado estaría ligada a la gestión de la Dirección Deportiva, en la que César Sánchez sería la cabeza visible.

Si la actual propiedad escuchara a su afición, Ander Herrera ya estaría en el Real Zaragoza. La propiedad tiene ahora más margen de maniobra para negociar con los interesados, tras solventar los pagos urgentes y la llegada del dinero de CVC a manos de la Liga, lo que supondrá un pellizco para al entidad zaragozana.

Uno se pregunta qué daño puede hacer la llegada inmediata del grupo de Ander al Real Zaragoza, aunque también uno se imagina que a los actuales propietarios no les hace ninguna gracia la presencia de alguien externo que ponga “patas arriba” el club y pueda chocar con sus desconocidas ideas de futuro. Están en su derecho de decidir lo que más les convenga, sólo faltaría, pero la afición se merece una alegría tras tanta travesía por el desierto.

No es lo mismo ser Kiko Domínguez en la capital del Ebro, que ser Ander Herrera. Toca decidir ya, pero toca decidir pensando en el mejor futuro para el Real Zaragoza.

Publicidad