Miércoles, 10 de Agosto de 2022

Dentro de la estrategia para proyectar Zaragoza en el exterior o para ofrecer a sus ciudadanos equipamientos y ofertas de primer nivel, nunca ha habido una verdadera voluntad por convertir a la capital aragonesa en un destino museístico de primer orden.


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Ni por parte del Ayuntamiento, que no se ha movido como otras capitales para atraer museos privados como si han hecho ciudades de tamaño similar, ni por parte del Gobierno de Aragón, que es quien tiene la competencia en materia cultura y quien podría haber impulsado un gran museo de arte contemporáneo o un museo de Goya de referencia internacional.

Porque frente a otras capitales españolas a las que van visitantes de propio para ver museos y exposiciones, como es el caso de ciudades medias como Valencia, Bilbao o Málaga, nuestra ciudad pasa con más pena que gloria en la materia.

Los visitantes de los museos de Zaragoza llegan a la ciudad atraídos por la oferta patrimonial y gastronómica, pero no vienen de propio a ver nuestros museos. Porque sí, en Zaragoza hay varios museos, y además, los hay muy diferentes. Desde el Museo Pablo Gargallo (para mí, uno de los museos más bonitos no solo de Zaragoza, sino de todo el país), al Museo de Goya (privado, por cierto), el Museo del Origami, el Museo Alma Mater o el imprescindible Museo de Tapices.

Zaragoza es rica en museos que cuentan y nos ayudan a comprender la historia local. Museos que son necesarios para que nos conozcamos más a nosotros mismos pero también para mostrar a los visitantes nuestra riqueza y nuestro pasado. En este capítulo, no podemos dejar de mencionar el Museo Provincial (que por cierto, tiene una fantástica colección de arte oriental) o los museos que componen la Ruta Romana.

Zaragoza no tiene un museo de Goya de proyección internacional / HA

También podríamos incluir en este listado el Museo del Rosario de Cristal o el Museo del Fuego. Un listado en el que se echa en falta un museo de historia de la ciudad, en el que hacer un recorrido completo por nuestro pasado, además de un museo de la Semana Santa que recoja toda la tradición de esta festividad católica o un Museo de la Historia del Reino y de la Corona de Aragón, que el Gobierno aragonés bien podría haber impulsado para dejar patente la importancia histórica de nuestra Comunidad a lo largo de los siglos.

Museos imprescindibles para conocer nuestra historia pero que deberían ser completados con algún museo de proyección nacional e internacional, tanto por sus fondos permanentes, como por las exposiciones temporales que pudiera programar. Porque el IACC Pablo Serrano, que podría haber sido el germen de ese gran museo de arte contemporáneo nos hace palidecer de envidia si contemplamos las propuestas de museos como el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) ante la falta de ambición del Gobierno de Aragón en materia cultural.


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Una falta de ambición que también se denota en la dejadez a la hora de haber creado un gran museo de Goya de referencia internacional previsto en 2006 en el antiguo edificio de Bellas Artes en la plaza de los Sitios y que provoca un vacío de la ciudad en el entramado cultural y museístico español que alguien debería resolver de manera urgente, ya sea con una iniciativa propia, bien negociando atraer a la ciudad la sucursal de algún gran museo internacional, ahora que están descentralizando y abriendo nuevas sedes en otras ciudades.

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