Miércoles, 29 de Enero de 2020

El tener que cambiar de casa significa comenzar una nueva etapa, conocer nuevos vecinos, estrenar muebles. Hasta aquí todo perfecto hasta que comienza el momento de tener que hacer cajas, embalar muebles para tenerlos que trasladar al nuevo hogar.


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Existen varios motivos por los que una persona debe de cambiar de piso o casa, ya sean por cuestiones de trabajo, por estudios, por conocer nuevos lugares o incluso porque la familia aumenta y la vivienda donde uno vive se queda pequeña.

Sea la cuestión que sea, el hacer una mudanza suele ser agobiante y estresante; el trasladar todos los enseres de un lugar a otro trae muchos quebraderos de cabeza, convirtiéndose en una gran montaña que uno no sabe ni por donde empezar. Con unos sencillos pasos de organización, la mudanza será mucho más sencilla y fácil.

En primer lugar es muy importante el presupuestar el coste de la mudanza y decidir entre contratar a una empresa de mudanzas o hacerlo por cuenta propia.

Si uno se decanta por contratar una empresa de mudanzas debe de tener en cuenta una serie de requisitos que la empresa debe de cumplir, ya que existen muchas empresas de mudanzas de carácter ilegal:

1-Proporcionar el contrato de mudanzas por escrito.

2-Que el personal este dado de alta en la seguridad social.

3-Pedir un seguro de responsabilidad civil.

4-Poner a disposición del cliente un guarda-muebles, aunque no se llegue a utilizar.

Como todo servicio a contratar, supone un coste económico que será mayor cuanto más enseres, mobiliario haya que trasladar, junto con la distancia a realizar; por lo que antes de comenzar a empaquetar, es muy importante asegurarse el sacar el máximo partido al espacio del camión de mudanzas.

Para ello:

Antes de comenzar a empaquetar los objetos es conveniente deshacerse de todo aquello que no se vaya a utilizar, tirar las cosas sin miedo alguno o bien llevarlas al punto limpio para aligerar portes. Cuantas menos cajas uno lleve al nuevo domicilio, menor será el dolor de espalda y más fácil su nueva colocación. Organizar un pequeño plan de mudanza, que no le impida continuar con su vida habitual.

A la hora de empaquetar se necesita:
Cajas: que la propia empresa de mudanzas facilita o bien de manera gratuita yendo a tiendas o almacenes.
Relleno: como son las burbujas de plástico que ayudan a amortiguar los golpes evitando que los objetos más sensibles se rompan por el camino
Mantas: para proteger muebles y bordes de los muebles.
Cinta adhesiva: para sujetar el embalaje.

Es fundamental el preparar un kit con todo aquello que es necesario en el día a día, como el pijama, medicinas, neceser. De esta manera una vez llegado al nuevo domicilio y pase lo que pase con las cajas uno tiene todas sus necesidades básicas cubiertas.


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Es preciso seguir un orden a la hora de guardar los objetos. Cada habitación debe de guardarse por separado y etiquetar cada caja con el nombre de la estancia a la que corresponda

Una vez se tenga todo embalado, bien etiquetado llega el momento de cargarlo a la furgoneta. Para ello en primer lugar deben de cargarse los muebles más voluminosos, a continuación las cajas más pesadas de manera que aseguren los muebles y para finalizar las cajitas más ligeras.

En los huecos restantes, se irán colocando piezas sueltas, bolsas con objetos blandos, ropa, mantas, cojines que pueden servir tanto separar unos muebles de otros a la vez como evitar roces o posibles arañazos.

Ya en el nuevo hogar comienza otro nuevo quebradero de cabeza, hay tantas cajas que uno no sabe por dónde empezar. En primer lugar deben de montarse los muebles, sacar el contenido de las cajas e ir doblándolas para que ocupen el menor espacio posible.

Poco a poco la nueva vivienda irá tomando forma, llegando a ser el lugar ideal para compartir y disfrutar con amigos y familiares.

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