Jueves, 29 de Julio de 2021

Qué duda cabe de que en España nos encanta el sol. Lo cierto es que el tono bronceado sienta muy bien a nuestra piel, pero igual de cierto es que un abuso de él nos aboca a un envejecimiento prematuro de la misma.

Y es que existe una delgada línea entre una exposición saludable a la luz solar, algo de lo que nuestro cuerpo se beneficia, y un abuso en esta.

¿CUALES SON LOS EFECTOS NEGATIVOS DE ABUSAR DEL SOL?

Los rayos UVA y UVB son los culpables del envejecimiento prematuro de la piel, ya que puede afectar a sus células.

Como consecuencia, y dependiendo del tipo de piel y del grado de exposición a lo largo de los años, la piel pierde elasticidad y se forman arrugas. Además, pueden aparecer manchas provocadas por una hiperpigmentación.

En general, la piel tiene un aspecto deshidratado, un tono más amarillento y se forman arrugas tempranas, acompañadas muchas veces de manchas.

EVITAR LOS DAÑOS PRODUCIDOS POR EL SOL SOBRE NUESTRA PIEL 

Sin duda, la mejor forma de evitar los efectos nocivos del sol sobre nuestra piel es la prevención. Esta debe basarse en tapar en lo posible todas las zonas de la piel expuestas, por ejemplo, con ropa, y, cuando no es posible, como en el caso de brazos o rostro, utilizar protectores solares de protección alta, como mínimo de 30, y preferiblemente de 50+.

Por eso, se recomienda que, en nuestra rutina de belleza diaria, incorporemos los protectores solares faciales después de hidratar bien el rostro.


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También debemos evitar la exposición solar en las horas de máxima insolación, desde las 12 hasta las 16 horas.

Además, una piel bien nutrida y sana tendrá más protección frente a los daños que produce el sol. Esta protección podemos conseguirla desde dentro, gracias a una alimentación rica en carotenos, Vitamina C y Vitamina E y una hidratación suficiente.

De forma externa, contamos con tratamientos faciales y corporales, así como productos cosméticos que nos ayudarán no solo a protegerla, si no a revertir algunos de los daños que ya ha podido producir en nuestra piel.

Los tratamientos faciales con Vitamina C son un buen ejemplo de ello. Esta vitamina, incorporada en productos cosméticos, nos aporta luminosidad, firmeza y nos ayuda a combatir las arrugas de expresión, sobre todo aquellas derivadas del daño solar en la piel.

La hidratación y elasticidad de la piel es algo que se pierde cuando abusamos del sol. Una de las consecuencias directas es la aparición de arrugas. De ahí la importancia de los tratamientos faciales que nos permitan revertir estos daños. Y cuando hablamos de hidratación intensa para la piel, es casi obligado mencionar el ácido hialurónico, un ingrediente que ha demostrado ser fundamental para mantener y recuperar niveles óptimos de hidratación.


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Nos encanta el sol, y podemos seguir disfrutando de él, pero, con una serie de precauciones, nos aseguraremos de hacerlo con seguridad y sobre todo sin perjudicar nuestra salud, empezando por la de nuestra piel.

La prevención, una alimentación saludable y mimar nuestra piel con tratamientos faciales adecuados, son nuestros mejores aliados para mantener un rostro joven por más tiempo.

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