Martes, 11 de Diciembre de 2018

Alguacil ‘alguacilado’

Seamos sinceros y que levante la mano aquel que en esta vida, tras ser pillado en fuera de juego, no ha intentado escurrir el bulto con cualquier excusa -incluyendo las más burdas- para evitar la vergüenza o la reprobación del entorno.

La autodefensa forma parte de la condición humana, hasta el punto de poder ser esgrimida como un derecho, del cual a nadie se le puede privar. Dicho esto, lo que a mí me llama la atención del renuncio en el que han pillado a Pablo Echenique con lo de su asistente personal no es el hecho en sí.

Al fin y al cabo, no creo que nadie a estas alturas vaya a rasgarse las vestiduras ante determinadas formas de actuar en el mercado laboral -por suerte cada vez menos frecuentes-, que han sido durante años práctica habitual en el sufrido gremio de las empleadas de hogar y en otros colectivos de profesionales, más o menos cualificados, que prestan servicio a domicilio.

Lo que me asombra de verdad es que uno de los autoproclamados paladines de la limpieza y la regeneración de esta pútrida sociedad, corrompida por el sistema, adopte la actitud esquiva de la casta más castiza y meta la cabeza debajo del ala, a la hora de echar la culpa a un humilde trabajador, en lugar de reconocer su error, pedir perdón y apechugar con las consecuencias.

Lo que me asombra es que adopte la actitud esquiva de la casta más castiza y meta la cabeza debajo del ala, a la hora de echar la culpa a un humilde trabajador

¿Es grave lo que se supone que hizo Pablo Echenique? Desde un punto de vista estrictamente legal, la respuesta corresponde a la Justicia y de hecho la Justicia ya se ha pronunciado. Pero desde la perspectiva de la ética política, ¿debería Pablo Echenique dimitir de sus cargos, tras ser pillado con el carrito del helado en un supuesto fraude de libro?

Ese es otro cantar, que se interpreta de distinta manera, según la óptica y las debilidades de cada cual. Yo a Echenique le propondría un ejercicio muy simple y objetivo, para que a partir de ahí calibrara las cosas y actuara en consecuencia.

Sería algo tan sencillo como preguntarse -con la ayuda si quiere de Iglesias, Montero y compañía- qué estarían diciendo ahora mismo desde Podemos y qué no exigirían, si la persona que tuvo a un asistente en casa, trabajando sin seguro y cobrando en negro fuera un dirigente del Partido Popular, del PSOE o de Ciudadanos. ¿Aceptas el reto, Pablo?​