Domingo, 16 de Diciembre de 2018

Llevan años luchando por algo que consideraban “demencial“. Un plan urdido en la Consejería de Medio Ambiente para trufar de depuradoras el Pirineo aragonés sin considerar las más elementales condiciones de varias decenas de municipios pirenaicos: si tienen habitantes, si tienen electricidad o si tienen agua corriente. Y no es un chiste.

Las consecuencias de decenas de municipios eran surrealistas. Depuradoras en núcleos urbanos deshabitados con un coste cercano a los 100.000 euros, municipios sin tendido eléctrico o sin agua corriente.

El ‘Plan Pirineos’ es un proyecto que pretendía depurar las aguas residuales de los municipios del Pirineo aragonés: 297 depuradoras con un coste estimado en 350 millones de euros. A finales del año 2015, según datos de la Cámara de Cuentas, tan sólo se habían construido –y estaban en servicio- 10 de las 297 plantas previstas.

LOS ALCALDES ‘GUERREROS’

El Consejero de Medio Ambiente, Joaquín Olona, defiende que la revisión del sobredimensionamiento del ‘Plan Pirineos’ surge de su departamento. Sin embargo, obvia lo más importante: una fuerte presión de más de cien alcaldes del Alto Aragón, el varapalo de la Cámara de Cuentas o la petición incansable de Podemos para abrir una Comisión de Investigación. Olona manifestó su intención, pero los acontecimientos han hecho que la decisión del Gobierno se adelantara más de lo que esperaban.

Fernando Sánchez (PSOE), alcalde de Canfranc, explica a este diario la génesis del ‘Plan Pirineos’ promovido por Alfredo Boné (PAR). “Nos los vendieron como un sistema muy bueno, pero luego querían el dinero y no aportaban transparencia en la gestión. Ha sido un desastre total”. Es más, detalla que “el 90% de los alcaldes del Pirineo aragonés estamos indignados y cabreados”. Sin embargo, ahora se siente más “optimista”.

Fernando Sánchez, alcalde de Canfranc (c) junto a miembros de la caravana del agua – Cedida

El alcalde de Aínsa, Enrique Pueyo (PSOE), reconoce que “por fin se han dado cuenta desde el Gobierno que no tiene ni pies ni cabeza el plan de Alfredo Boné”. El alcalde oscense cuenta que “en un pueblo cerca de Aínsa, el año pasado, pusimos por primera vez el agua corriente. Un pueblo que tenía prevista la construcción de una depuradora. Era demencial”.

El alcalde de Villanúa, Luis Terren (PSOE), muestra su “alegría por la buena noticia” pero no lo considera una “victoria”. Espera que “esto agilice la construcción de la depuradora”. Otro de los alcaldes que han batallado durante años ha sido Jesús Gericó (PP). El alcalde de Sallent de Gállego entiende que “es una buena noticia pero habría que redimensionar las depuradoras. Y se pregunta: “¿dónde están los 80 millones desde el Ministerio de Cristina Narbona a Aragón?