Sabado, 20 de Octubre de 2018

¿Sobran diputados o sobran parlamentos?

Dice Macron que quiere reducir el número de diputados y senadores en Francia. Allí son 925 entre unos y otros, 309 más que en España, aunque también es cierto que aquí somos 20 millones menos de habitantes.

Alguno querrá copiar la idea en España pero, ¿para qué reducir diputados si podemos reducir Parlamentos?. Para que nadie se lleve las manos a la cabeza o me acusen de demagogo voy a intentar explicarlo:

Los parlamentos autonómicos legislan, controlan al gobierno regional y nombran a su presidente. Importantes funciones que han servicio para justificar 1.248 diputados autonómicos y un gasto de 330 millones de euros al año (1.320 M€ por legislatura).

Pero si asumimos la existencia de un sistema autonómico descentralizado en España, el poder legislativo, aunque caro y perfectible, es inevitable. Entonces, ¿hay alguna alternativa?, ¿cómo asegurar  las funciones parlamentarias y mejorar el sistema?

“1.248 diputados autonómicos y un gasto de 330 millones de euros al año (1.320 M€ por legislatura)”

La solución la daría un sistema presidencialista con un legislativo formado por una comisión legislativa autonómica que estaría compuesta por los diputados y senadores en las Cortes Generales correspondientes a la Comunidad Autónoma. Así por ejemplo, en Aragón, esa comisión estaría formada por 25 miembros (los 13 diputados y los 12 senadores elegidos en Aragón).

De este modo, las funciones legislativas se cumplirían con un sistema más eficiente: el presidente autonómico lo elegiría directamente el electorado y las funciones de legislación y control quedarían en manos de esa Comisión.

Ello debería complementarse, entre otras, con dos medidas: la incompatibilidad de ser miembro del ejecutivo y del legislativo (es lógico no sobrecargar el trabajo de un ministro o de un consejero autonómico con la función legislativa) y, por otro lado, el establecimiento de mecanismos de asistencia y coordinación legislativa en el Senado, para apoyar la función legislativa de estas comisiones y para evitar normas perturbadoras del mercado interior entre distintos territorios.

De este modo se podrían ejercer con normalidad las actuales funciones parlamentarias; la separación de poderes y el papel del Senado quedarían reforzados, se aseguraría la gobernabilidad de los ejecutivos, se daría mayor flexibilidad al legislativo y se obligaría a una mayor productividad a diputados y senadores, más vinculados entonces a su territorio y a su electorado.

“Se podrían ejercer con normalidad las actuales funciones parlamentarias; la separación de poderes y el papel del Senado quedarían reforzados”

Además de todo ello existiría un desfase temporal entre la vigencia de los ejecutivos y de los legislativos (como ocurre en importantes democracias del mundo), lo cual es muy beneficioso para la democracia ya que, normalmente, en un mismo periodo el ejecutivo cuenta siempre son un legislativo mayormente afín, mientras que al variar el cuerpo legislativo, esa mayoría afín suele también variar.

En resumen, todo ventajas, gana el contribuyente y la democracia; pero si le ha gustado la idea, me temo que solo será eso, una idea; no creo que interese a quienes han de ponerla en práctica.