Miércoles, 14 de Noviembre de 2018

Integrar el edificio histórico de Filosofía y Letras del campus de San Francisco de la Universidad de Zaragoza con las necesidades futuras y su adaptación a los retos de ahorro y eficiencia energética han sido los ejes en los que se basa el proyecto de reforma de la facultad, que comenzará en septiembre.

Un proyecto diseñado por Magén Arquitectos e Ingeniería Torné y cuyos autores han explicado hoy públicamente en un acto al que ha asistido el presidente de Aragón, Javier Lambán; la consejera de Innovación, Investigación y Universidad, Pilar Alegría; el rector de la Universidad, José Antonio Mayoral, y el decano de la facultad, Eliseo Serrano.


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En declaraciones previas a los medios, el decano ha asegurado que se trata de un proyecto que va a permitir rehabilitar el edificio histórico, conservando su patrimonio como el mural del vestíbulo, y dar respuesta a las necesidades técnicas y de espacios.

TRES AÑOS DE OBRAS

Las obras, en las que se van a invertir 23 millones de euros, se prolongarán tres años durante los cuales las enseñanzas se impartirán en el edificio de Interfacultades.

Una estructura potente que ennoblece un edificio histórico del campus de San Francisco / UZ

La mayor parte del profesorado se trasladará a la antigua facultad de Educación y también al edificio Cervantes y se va a preindustrializar otro edificio para despachos y sala de lectura, mientras que las facultades de Ciencias, Derecho y Educación han cedido espacios para seminarios y salón de actos, ha explicado el decano.

En total, las obras implicarán la reubicación de unos 3.000 estudiantes y de cerca de 400 docentes entre profesores, becarios e investigadores.

El arquitecto Jaime Magén ha informado a los medios que la reforma consistirá en la rehabilitación de los 11.000 metros cuadrados del antiguo edificio y en la integración de un anexo de 20.000 metros cuadrados para oficinas.

Del inmueble antiguo se conservarán sus rasgos distintivos, como la fachada y el pórtico así como el aula magna y el mural cerámico de la entrada de los años sesenta, bienes de interés arquitectónico municipal.

La rehabilitación del edificio universitario costará 23 millones de euros / UZ

Los arquitectos han contado con la colaboración del artista Ángel Grávalos, autor del mural, quien ha asesorado para el montaje y desmontaje y sustitución de las cerámicas deterioradas del vestíbulo y del mural de la cafetería, que se trasladará a la delegación de alumnos.

RESPETUOSO CON EL MEDIO AMBIENTE

La reducción de la huella de carbono del nuevo espacio será un 70 % menos que el actual y su consumo de energía mínimo, inferior a 7 kilovatios hora por metro cuadrado al año.

Además contará con redes selectivas de evacuación de agua para recuperar las aguas pluviales y reutilizar las aguas grises y se aprovechará la energía solar con paneles solares híbridos que permiten general simultáneamente electricidad y calor.

Los pozos canadienses y un gran reservorio estacional usarán la energía geotérmica para los sistemas de ventilación y reducirán el consumo de los sistemas de climatización.

El nuevo edificio cumplirá así con los requisitos de certificado de sostenibilidad ‘Breeam’ y optará al ‘Leed Platinum’, una acreditación que solo poseen 36 edificios en España.

Será un “edificio saludable” que incluirá vegetación en las cubiertas y en los espacios interiores, áreas de relajación, escaleras que inviten a evitar el ascensor y materiales de bioconstrucción altamente reciclables y de bajo impacto ambiental.

La construcción proyectada contará con un patio central y recupera el espacio posterior de la actual facultad.