Sabado, 20 de Abril de 2019

Girona, Leganés o Eibar consiguieron salvar la categoría la primera vez que se enfrentaron a ella, precisamente lo que busca el conjunto aragonés para esta temporada, la de su debut en ‘LaLiga Santander’.

La Sociedad Deportiva Huesca afronta sus últimos meses de competición con cierto optimismo. A pesar de ser colista, la reciente victoria ante el Real Valladolid por 4-0 en El Alcoraz, o el resultado favorable en Girona por 0-2, ha encendido la mecha de la ilusión y la esperanza por salvar la categoría, en un equipo que está pagando los platos rotos de la inexperiencia en LaLiga Santander.


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Recordemos que esta es la primera campaña en la que el conjunto aragonés se encuentra en la máxima categoría del fútbol español. A sus 58 años de edad, el club no llegó hasta hace poco tiempo a la Segunda División, concretamente en la campaña 2008-2009.

Desde ese momento hasta su ascenso a Primera, pasó por un nuevo descenso a Segunda B donde jugó otras dos temporadas. Pero en la 2017-2018 se rozó la perfección para lograr el subcampeonato en LaLiga 123, plaza que le otorgaba su subida directa a la división más alta del país.

Como debutante en la nueva competición, el Huesca comenzó de manera muy cómoda logrando sacar cuatro puntos en las dos primeras jornadas. Este hecho parecía que su curso de debut en este campeonato doméstico sería similar al de otros recientes novatos en LaLiga Santander, que terminaron salvándose y permaneciendo una temporada más en esta división.

EL BUEN INICIO FUE UN ESPEJISMO

Pero nada más lejos de la realidad, a partir de ese segundo encuentro oficial, el Huesca comenzó a encadenar derrotas y un único empate fue toda su cosecha en las ocho siguientes jornadas.

Ese panorama, sumado a la clara falta de gol del equipo, solo cuatro tantos en ese tiempo, supuso una visión clara de la realidad, que para mantenerse habría que sufrir mucho.

De hecho, la esperanza parecía casi perdida hasta que el 5 de enero, tras la vuelta de las vacaciones invernales, el Huesca volvía a ganar por segunda vez en la campaña, rompiendo así una racha de 18 partidos sin lograr la victoria.


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Aquella remontada en El Alcoraz, que finalizó 2-1 para los oscenses, supuso una inyección moral importante para la tropa dirigida por Francisco Rodríguez, segundo técnico del equipo tras la rescisión del contrato de Leo Franco.

¿FIN A LA MALA RACHA DE RESULTADOS?

Sin embargo, seguramente sea ahora cuando el club tiene más posibilidades de pelear cualquier jornada por mejorar sus pronósticos deportivos. Un empate como visitante en Anoeta y un contundente triunfo – dejando además la portería a cero por segunda vez consecutiva, algo que no había ocurrido en todo el curso, por 4-0 ante un rival directo como es el Real Valladolid – han dado mucha esperanza al Huesca, que es consciente de la cantidad de tiempo que le queda para revertir su situación y sacar la cabeza del descenso.

Obviamente con estos números marcha colista, pero la distancia con el resto de los equipos comienza a ser cada vez más corta. A cuatro del Villarreal y a ocho del Rayo Vallecano, los de Francisco sueñan con tener, al menos, esa posibilidad de pelear en las últimas jornadas por salvarse, un escenario que para que se diera el Huesca tendría que recortar los cinco puntos que le distancian de Rayo Vallecano y  Villareal, los dos conjuntos que marcan la permanencia.


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Un factor importante y que sonríe al cuadro aragonés es el hecho de que los últimos debutantes en LaLiga consiguieron salvar los muebles y permanecer en Primera. El anterior en conseguirlo fue precisamente el Girona, que, además, lo logró siendo el mejor novato de la categoría desde el Compostela en 1994.

SER DEBUTANTE, SINÓNIMO DE PERMANENCIA

Anteriormente, otros dos conjuntos modestos, con ciertas similitudes con el Huesca, como son el Leganés y el Eibar, lograron mantenerse sufriendo algo más que los catalanes, que incluso llegaron a pelear por los puestos europeos en cierto momento de la temporada pasada.

Si algo tienen precisamente estos cuatro equipos en común son sus raíces humildes. Todos ellos lograron recientemente ascender a Primer División por única vez en su historia, por lo que sus estadios no son comparables con el de otros clubes que llevan asentados en este campeonato un tiempo mayor.


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Eso sí, el ambiente que se respira cada día de partido en ellos es tremendamente diferente, pues los aficionados aprietan desde el principio hasta el final, siendo fundamental su ayuda para los jugadores en los momentos complicados.

El Alcoraz era el más pequeño de todos al comienzo de la temporada, pues poseía una capacidad irrisoria de 5.500 aficionados que ha crecido hasta los 7.600 con las obras ya acabadas hace meses.

Aunque si lo comparamos con los 99.000 que caben en el Camp Nou o los 81.000 del Santiago Bernabéu, sigue estando tremendamente alejado de las cifras que se manejan en Primera. Muy cerca se encuentra Ipurúa (7.000), Butarque (12.400) y Montilivi (13.000), campos que en el caso de que sus clubes permanezcan en LaLiga, irán creciendo paulatinamente en esos próximos cursos.


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Estas similitudes otorgan el beneficio de la duda a un Huesca que sigue empeñado en agarrarse a sus posibilidades de pelear por la salvación.

El club es consciente de que a nada que se hubiera tenido algo más de suerte podría tener una cantidad de puntos bastante mayor, pues varios partidos acabaron con su casillero a cero a pesar de haber dominado en juego y ocasiones. Pero la falta de puntería durante la temporada está siendo la gran lacra por la que el equipo no termina de despegar.

EL PARTIDO DEL VALLADOLID, LA SENDA A SEGUIR

De hecho, con 21 goles a favor es el equipo que menos ha visto puerta en la competición este curso. Una media de prácticamente un tanto por encuentro, que era bastante inferior antes del 4-0 ante el Valladolid, parece corta para un conjunto que apuesta por un fútbol bastante vertical y que acostumbra a poner en jaque a casi todas las defensas a las que se enfrenta.

Pero es que, si a este dato le sumamos el de que el Huesca ha encajado 39 tantos, el segundo equipo de LaLiga Santander que más, solo por detrás de los 40 del Levante, entonces entendemos la baja posición del cuadro dirigido por un Francisco, que parece estar encontrando la solución a estos dos problemas de matemáticas para que las cuentas salgan al final de temporada.

Y es que, por primera vez ante la Real Sociedad en la jornada 21 el Huesca no encajó, logro que se repitió en el partido, el ya nombrado contra el Valladolid. Si esta línea continúa en las próximas citas ligueras, los aragoneses podrían seguir puntuando, la clave para opositar a la salvación.


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Eso sí, sin duda, comienza a ser trascendental para un equipo que solo lleva tres victorias en el curso sumar de tres en tres. Los empates están bien, pero en casa no se pueden escapar apenas puntos si no se quiere hacer el camino de regreso hacia Segunda División en esta primera experiencia en la categoría más alta.

La posibilidad de mantenerse está ahí y los de Francisco pelearán hasta el final para lograr conseguirla y salir como héroes en toda esta película.