Martes, 19 de Marzo de 2019

Aragón tiene más de 700 fortificaciones construidas durante toda su nutrida historia. Quizá no sean los lugares más cinematográficos, al estilo Juego de Tronos o Braveheart, pero tienen una esencia que los hace únicos. E inigualables a las fortificaciones de la península ibérica.


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1. EL CASTILLO DE LOARRE

El Castillo de Loarre es una maravilla de la arquitectura románica medieval. Su imponente silueta se alza sobre un cerro desde el que vigila el pueblo a sus pies. Con la llanura de la Hoya de Huesca de protagonista del horizonte. El único castillo aragonés que ha sido protagonista en una producción de Hollywood, con la película ‘El Reino de los Cielos’ de Ridley Scott.

No es de extrañar que el rey aragonés Sancho Ramírez lo mandara construir en esa ubicación en el siglo XI para proteger los pasos pirenaicos de los ataques sarracenos. Un bastión militar donde se podía divisar la llegada del enemigo a decenas de kilómetros.

Según National Geographic, es uno de los 21 castillos más bonitos del mundo. ¿Y sabéis qué?: Estamos muy de acuerdo.

2. EL CASTILLO DE SÁDABA

Está ubicado al norte de la provincia de Zaragoza, en la comarca de Cinco Villas. Ahí se alza el Castillo de Sádaba, conocido como castillo de Los Bañales, erguido sobre la roca, en lo alto de un pequeño cerro.

Se desconoce su fecha de construcción. En principio, según varias fuentes históricas, data del siglo XI.

El castillo fue protagonista de un gran número de conflictos bélicos -y dinásticos- durante la Edad Media. En la ‘Guerra de los Dos Pedros’, el castillo fue uno de los precios pactados al rey de Navarra. Sin embargo, Pedro IV vendió la villa, y los vecinos recuperaron el castillo como patrimonio de Sádaba en 1384. Desde entonces siempre ha estado en territorio de la Corona de Aragón.


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La fortaleza, construida en piedra lavada, y con un aspecto esbelto con una notable sobriedad, no tiene ningún elemento defensivo. Tan sólo una muralla multiplicada en sus cuatro laterales, de gran altura, es su defensa más notable.

Sin embargo, a pesar de recibir los duros envites de la historia, su conservación se mantuvo hasta el siglo XVI, y luego fue deteriorándose. A día de hoy, el castillo de Sádaba es un lugar único para visitar debido a la reforma reciente emprendida por el Gobierno de Aragón.

3. EL CASTILLO DE ALCAÑIZ

El conocido Castillo de Calatravos ejerce de parador nacional y atractivo turístico. Eso sí, aún mantiene el espíritu de antaño. Sus edificaciones más antiguas datan de los siglos XII y XIII. Su ubicación, en la parte superior de una loma, lo convierten en una fortaleza de ensueño.

Su aspecto ha ido evolucionando de castillo a palacio. Luego a una cárcel, después a un cuartel y hasta en un cementerio. Finalmente, se convirtió en una espléndida residencia.

En su parte más antigua se alza la Torre del Homenaje y la Capilla, que datan de finales del siglo XII e inicios del siglo XIII. Y posteriormente, en el siglo XIV se construyó el claustro.

4. EL CASTILLO DE PERACENSE

Aragón tiene castillos únicos. Y este es uno de ellos. Ubicado en el municipio que le da nombre, el Castillo de Peracense, en Teruel, es una maravilla para toda la provincia. Este monumento de uso militar, se levantó en la primera mitad del siglo XIV.

Sobre su origen hay cientos de leyendas. La doctrina histórica más ortodoxa certifica que es una edificación que se edificó para la defensa de una villa medieval llamada la Villeta. Sin embargo, hay quien afirma sus constructores son celtíberos y romanos, por el hallazgo de unos restos arqueológicos de entonces.

Su nacimiento defensivo surgió tras los continuos enfrentamientos entre los reinos de Castilla y Aragón, mucho antes de la unión matrimonial entre Fernando el Católico e Isabel la Católica.

5. EL CASTILLO DE VALDERROBRES

Es una de las grandes construcciones góticas de Aragón. Situado al noreste de la provincia de Teruel, en el espectacular pueblo -y uno de los más bonitos de España- de Valderrobres.

El castillo es mucho más que una fortaleza. Fue residencia de varias familias nobles como los Oteyza y Don Pedro Martínez de Luna. Y desde su zona más elevada, se pueden disfrutar de las mejores vistas de la Comarca del Matarraña.


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Su edificación comenzó en el siglo XIV. Y de su maravillosa estampa, declarada ‘Monumento Nacional’, destaca su fachada, que es una de las más espectaculares del gótico civil de España.

Todo el conjunto de esta impresionante fortaleza defensiva fue construido en piedra, debido a la abundancia de esta material en la zona. Sobre su estructura, se sabe que el Castillo de Valderrobres está dividido en tres niveles, su planta es hexagonal y en su interior hay un bonito patio rodeado de diferentes salas.

6. LA CIUDADELA FORTALEZA DE JACA

Es otra de las fortalezas impresionantes de Aragón. Y no le puede favorecer más la nieve. 

De la última década del siglo XVI, en el municipio oscense de Jaca, despunta entre otros castillos aragoneses, por su planta pentagontal, única en la época. Y por mantener en muy buen estado de conservación el foso -repleto de ciervos-, los cuarteles, los túneles y un puente levadizo.

Fue mandada edificar por Felipe II a finales de 1592 tras los graves desórdenes acaecidos con la huida de Antonio Pérez, y como parte de la estrategia defensiva contra Francia, impidiendo el paso de los hugonotes a través del Pirineo.

Sobre su interior hay que mencionar su plaza de armas, que también es pentagonal y está acotada por diferentes pabellones.

El Castillo Ciudadela de Jaca, declarado ‘Monumento Nacional’, debe su buen estado de conservación a su Ayuntamiento, que se encarga de su mantenimiento, así como de promover y difundir diferentes jornadas culturales en su interior.

7. EL CASTILLO DE MONZÓN

Es uno de los pocos castillos templarios más reconocidos de la península ibérica. El castillo de la localidad oscense de Monzón está hundido sobre un gran cerro que corona el entorno. Su aspecto externo, de sobria edificación, data de los siglos XVII y XVIII.

El inicio de su edificación, sin tener el título de castillo, es origen árabe del siglo X. Pasó a manos cristianas en 1089, al ser conquistada la población de Monzón por el rey aragonés Sancho Ramírez.

En 1143 el castillo es cedido a la orden del Temple. Y es completado con la adición de murallas, torres, caballerizas, refectorio y dormitorios. El rey aragonés Jaime I ‘El Conquistador’ residió durante su niñez en la fortaleza protegido por los templarios.


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Lo más sobresaliente de todo su conjunto arquitectónico es su planta irregular, de la que forman parte cinco edificios separados entre sí, así como los restos de sus murallas, las caballerizas, el patio de armas y la torre del homenaje, que pueden ser visitados.

8. EL CASTILLO DE ALQUEZAR

En las proximidades del río Vero, está situado el Castillo de Alquezar, en la localidad del mismo nombre. Tanto la fortaleza como la villa que la alberga, han sido declaradas ‘Monumento Histórico Artístico’.

Esta edificación, de origen musulmán, se alzó en el siglo IX por Jalaf Ibn Arad. Sin embargo, años más tarde, en 1067, el Rey Sancho Ramírez la recuperó para el Reino de Aragón.

En realidad, se trata de un conjunto de diferentes construcciones de la Edad Media y del Renacimiento.

Asentado sobre un montículo natural, casi toda la construcción está realizada con piedra y protegida por una muralla compuesta por tres torres.

9. EL CASTILLO DE PEÑA FELIZANA

Desde una elevada colina llamada Peña Feliciana, el Castillo de Sos del Rey Católico, controla el paisaje de las Cinco Villas, comarca donde se encuentra ubicado.

Esta fortaleza se levanto en el siglo X por orden del rey Sancho Garcés II de Pamplona, que pretendía con esta edificación fortalecer sus defensas ante la amenaza musulmana.


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Desafortunadamente, como consecuencia de los combates bélicos de aquella época, esta fortaleza fue derruida a finales del siglo X, pero se reconstruyó en el siglo XI.

Declarada ‘Conjunto Histórico Artístico’, el aspecto del Castillo de Sos es singular por su recinto amuralladlo, que aloja un torreón circular, una torre del homenaje y la Iglesia románica de San Esteban, donde el rey Fernando El Católico recibió el bautismo en 1452.

10. EL CASTILLO DE MORA DE RUBIELOS

Esta fortaleza es una auténtica joya de la arquitectura cívico-militar del gótico mediterráneo, situada sobre una loma de la Sierra de Gudar, en la localidad de Mora de Rubielos (Teruel).

La construcción original del Castillo de Mora de Rubielos fue realizada por los musulmanes, hasta que el rey Alfonso II lo recuperó en 1171.


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Es increíblemente hermoso por dentro y por fuera. Si por algo destaca esta edificación es por su gran extensión, por su estilo románico y gótico y por sus cuatro fachadas y cuatro torres. Todas ellas diferentes entre sí.

Su aspecto exterior es cerrado y sobrio. Su distribución, la típica fortaleza de aquella época, tiene un amplio patio rodeado por diferentes salas. Además, esta increíble fortaleza elaboraba en piedra cuenta con un puente levadizo. Así como con un foso que rodea al recinto, una mazmorra y la torre del homenaje.