Sabado, 25 de Mayo de 2019

Un hombre, fontanero autónomo de profesión, ha sido absuelto por la Audiencia de Zaragoza del presunto delito de violación a una mujer a cuyo domicilio en la capital aragonesa fue a realizar un servicio de reparación de una fuga de agua que se había filtrado a la comunidad de garajes.


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Los hechos ocurrieron sobre las 13.30 horas del 22 de diciembre de 2017, en un desplazamiento del acusado, que se enfrentaba a una petición fiscal de 7 años, a la vivienda de la denunciante para verificar la existencia de la avería y localizar el punto donde se filtraba el agua hacia el garaje.

Según relata el tribunal en su sentencia, la mujer bajó al garaje en compañía del fontanero, que le indicó que la fuga podría tener su origen en las plantas segunda o tercera de la comunidad, a cuyas puertas llamaron sin obtener respuesta.

Posteriormente, ambos comenzaron a hablar en la planta calle de su vida privada, donde un vecino del tercero que había bajado al patio para comprobar quien había llamado, declaró que había visto besarse al acusado y a su víctima en el interior del ascensor “sin advertir nada negativo”.


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Este vecino entró posteriormente en el ascensor y conversó con ambos sobre los daños, antes de que estos subieran a la vivienda de la mujer, donde, según la Audiencia de Zaragoza, se produjo una relación sexual, sin quedar acreditado que el acusado ejerciera violencia o intimidación.

Tres días después, el fontanero envió varios whatsapp a la mujer para pedirle perdón por lo ocurrido, que la mujer, que denunció la presunta violación el 26 de diciembre -cuatro días después-, no llegó a contestar.

El tribunal considera que la única prueba de cargo, la declaración de la víctima, no se considera “suficiente” para desvirtuar la presunción de inocencia del acusado.

Los magistrados también resaltan los testimonios prestados por la mujer en la Guardia Civil, donde aseguró no recordar que hubiera habido penetración, y el juzgado de instrucción, en el que finalmente confirmó la violación.


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Asimismo, consideran que la actuación de la mujer “resulta llamativa pues dada la gravedad del hecho que se denuncia, lo lógico es que se denuncie rápidamente, y todavía más en el caso de la denunciante, que manifestó ser enfermera en el Hospital Clínico y conocía los protocolos de actuación en caso de agresión sexual”.

El tribunal no ve “lógico” el hecho de que el fontanero pidiera perdón por whatsapp, ya que hubiera supuesto un reconocimiento “indirecto” de la supuesta violación.

Hacen referencia a la “falta de fiabilidad” del testimonio de la mujer al pensar para sí tras recibir los mensajes que “si me pide perdón es porque sucedió, ha sido real”. Los magistrados señalan, por otra parte, que la braga y la toalla que entregó a los agentes policiales al denunciar los hechos tenían restos de semen, pero sin el perfil genético del acusado.