Desmontan los expertos el "bulo" más caro del invierno: dejar la calefacción encendida todo el día dispara tu factura un 30%

Se acabó el mito de mantener la casa templada "al mínimo": la ciencia confirma que apagar y encender es la única fórmula real para no arruinarse este mes.
Desmontan los expertos el "bulo" más caro del invierno: dejar la calefacción encendida todo el día dispara tu factura un 30%
Desmontan los expertos el "bulo" más caro del invierno: dejar la calefacción encendida todo el día dispara tu factura un 30%

Con el frío instalado ya en nuestro día a día y las bufandas saliendo del fondo de armario, vuelve la eterna pregunta.

Esa duda que divide a familias, compañeros de piso y parejas.

¿Es mejor dejar la calefacción puesta al mínimo todo el día o apagarla y encenderla?

Durante años, una especie de "leyenda urbana" nos ha hecho creer que mantener una temperatura constante era la clave del ahorro.

Nos decían que "volver a calentar la casa fría gasta más que mantenerla".

Pues bien, tenemos malas noticias para tu cuñado el "entendido": es mentira.

Y no lo decimos nosotras, lo dicen los expertos en física, el Gobierno y las matemáticas.

Creer en este mito puede estar engordando tu factura del gas a niveles estratosféricos sin que te des cuenta.

El Gancho: Por qué hemos vivido engañadas

La lógica parece aplastante: si el coche gasta más al arrancar, la caldera también, ¿no?

Error.

Una casa no es un coche.

Según confirman desde el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), la opinión técnica es unánime.

Se gasta significativamente menos energía apagando la calefacción por la noche o al salir a trabajar que dejándola en ese famoso "modo eco" perpetuo.

La Solución: La física del "cubo agujereado"

Para entenderlo, imagínate que tu casa es un cubo lleno de agua (calor) que tiene agujeros (ventanas, muros, fugas).

Si intentas mantener el nivel de agua siempre arriba (calefacción encendida), la presión hará que el agua se escape con más fuerza por los agujeros.

Estás desperdiciando agua constantemente para mantener el nivel.

Si dejas que el nivel baje (apagas la calefacción), la presión disminuye y se pierde menos agua.

Luego, solo tienes que rellenar lo que falta.

"Mantener la calefacción encendida sirve para compensar constantemente las pérdidas de calor de los muros. Es como intentar llenar un saco roto", advierten los ingenieros.

Jorge Morales de Labra, experto en energías renovables, ha llegado a calificar este mito de "aberración" energética.

Los números mágicos: 18ºC y 21ºC

Ahora que sabemos que hay que apagar, la siguiente pregunta es: ¿a qué temperatura la ponemos cuando estamos?

Aquí no hay debate.

El rango de eficiencia térmica se sitúa estrictamente entre los 18ºC y los 21ºC.

Por qué cada grado cuenta (y mucho)

Subir el termostato de 20ºC a 21ºC no te va a hacer sentir en el Caribe, pero tu bolsillo lo va a notar como un huracán.

Se estima que cada grado extra supone un aumento del 7% al 10% en la factura anual.

Estamos hablando de entre 80 y 100 euros al año tirados a la basura por ir en camiseta de manga corta en enero.

Por la noche, la recomendación es drástica: 15ºC - 17ºC o, mejor aún, apagada con una buena manta.

El "Must Have" para no pasar frío (Cross-Selling Estiloso)

Si eres de las que (como nosotras) siente frío incluso a 20 grados, la solución no es tocar el termostato.

La solución es la moda de hogar inteligente.

Fichamos para este invierno las Batas Polares de Oysho o Primark (o cualquier opción low-cost de tejido fleece).

Son prendas térmicas que retienen el calor corporal de forma increíble.

Al ponértela, la sensación térmica sube inmediatamente un par de grados sin gastar un céntimo de gas.

Combínalo con unos calcetines de lana merino y te aseguramos que mirarás el termostato a 19 grados y sonreirás.

La estrategia del "Encendido Inteligente"

Vale, apagamos cuando no estamos. Pero, ¿y el frío al llegar a casa?

Nadie quiere entrar en un iglú después de trabajar.

Aquí es donde entra la tecnología y la programación, nuestras mejores aliadas.

Cómo programar como una experta

La clave no es dejarla encendida, sino anticiparse.

Los expertos recomiendan programar el encendido 20 o 30 minutos antes de llegar a casa o de levantarse por la mañana.

Es tiempo más que suficiente para que los radiadores cojan temperatura y el aire de la estancia se temple.

Hoy en día, un termostato programable o inteligente (tipo Netatmo o Tado) es una inversión que se amortiza sola en un invierno.

Tres trucos "Low-Cost" para blindar tu calor

De nada sirve tener la caldera más eficiente si tu casa es un colador.

Antes de llamar al técnico, revisa estos tres puntos básicos que a menudo pasamos por alto y que cuestan muy poco arreglar.

1. El ataque de los Burletes

Es el bricolaje más sencillo y rentable que existe.

Revisa los marcos de las ventanas y la puerta de entrada.

Si corre aire, estás perdiendo dinero.

Colocar burletes de caucho o silicona (disponibles en cualquier ferretería o bazar) sella esas micro-fugas.

Es una operación de cinco minutos que mejora el confort térmico al instante.

2. La técnica de las puertas cerradas

Parece obvio, pero no lo hacemos.

Si no estás usando la habitación de invitados o el despacho, cierra la puerta y apaga ese radiador.

No tiene sentido calentar metros cuadrados vacíos.

Al reducir la superficie a calentar, la caldera trabaja menos y la zona donde tú estás (el salón, por ejemplo) se calienta antes.

3. El purgado anual (obligatorio)

Si tus radiadores hacen ruido de agua o están fríos por la parte de arriba, tienen aire.

Ese aire impide que el agua caliente circule por toda la superficie.

Coge un destornillador y un vaso, y purga hasta que salga solo agua.

Es mantenimiento básico para que el sistema rinda al 100%.

Aprovecha el "calor gratis"

Por último, no subestimes el poder del sol, incluso en invierno.

Durante el día, sube todas las persianas y corre las cortinas para crear efecto invernadero.

En cuanto caiga el sol, haz lo contrario: baja persianas y cierra cortinas para crear una barrera aislante extra frente al cristal frío.

Al final, ahorrar en calefacción no es cuestión de pasar frío, sino de ser más listas que el sistema.

Olvídate del mito de "dejarlo al mínimo" y pásate al equipo de la programación inteligente.

Tu cuenta bancaria te lo va a agradecer cuando llegue el recibo de enero.