Lunes, 10 de Mayo de 2021

Una visita virtual ofrece una nueva perspectiva de la muralla romana de Zaragoza a través de fotografías de 360 grados y otros archivos multimedia que permitirán al visitante, además, descubrir algunos de los restos ocultos o que no son accesibles físicamente.


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Este recorrido virtual ha sido desarrollado por el Ayuntamiento de Zaragoza para conmemorar los 40 años de su servicio de Arqueología y para difundir el trabajo que han realizado durante todo este tiempo, que en muchas ocasiones es desconocido por los ciudadanos.

Esta visita virtual ofrece un acceso fácil, diferente, intuitivo y mucho más accesible, tanto a los restos visibles de la muralla como a los que están ocultos bajo viales, locales o en el subsuelo.

En total, 2.650 metros lineales y 44 hectáreas de recorrido -lo que comprende el perímetro entre César Augusto, Coso y paseo Echegaray-, que corresponde a la segunda fase constructiva de la muralla, del siglo III.

A través de códigos QR, breves textos explicativos, fotografías o filmaciones de alta resolución, el visitante virtual podrá ampliar sus conocimientos sobre el que es uno de los tesoros patrimoniales más antiguos de Zaragoza.

LA ZARAGOZA OCULTA

Desde 1981, el servicio de Arqueología ha llevado a cabo unas 400 intervenciones, en las que se han descubierto un buen número de restos de todas las épocas, muchos de ellos desconocidos al estar bajo sótanos o viales.

Hasta hace unos pocos años el conocimiento que se tenía de la muralla romana se reducía a los tramos que se conservaban semiocultos en el monasterio de Canonesas del Santo Sepulcro y el conjunto de San Juan de los Panetes.

Desde mediados de los años 70, la práctica sistemática de excavaciones arqueológicas en el casco urbano de Zaragoza, ha sacado a la luz un buen número de restos, muchas veces mínimos y otros de una gran entidad, que han contribuido al estudio y conocimiento de la muralla de Caesaraugusta.

En la actualidad se conocen 42 tramos de la muralla romana, de los que se ha actuado arqueológicamente en 30 y sobreviven otros 30, mientras que de otros solo hay constancia de que existieron.

El diseño de estas fortificaciones sigue siendo romano, pero han sido siempre un elemento vivo de la ciudad y buena parte de lo que se ve hoy día es resultado de las continuas obras de mantenimiento, reparación e incluso reconstrucción en algún tramo posteriores, especialmente en la época musulmana.

La muralla romana se mantuvo como principal defensa de la ciudad hasta la construcción de la muralla de ladrillo o “rejola”, a mediados del siglo XIV.


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Una vez perdida su función defensiva, la muralla queda oculta en el caserío de la ciudad, a la vez que es utilizada como cantera de piedra para obras públicas, sobre todo el Puente de Piedra, pero también para edificios privados.

El recorrido comienza por el punto más conocido de la muralla, el situado en César Augusto y tiene una duración de alrededor de una hora para aquellos que se detengan y lean la información de cada uno de los lugares de interés

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