Miércoles, 21 de Agosto de 2019

El impacto económico del outlet ‘Torre Village‘, que emprende la empresa patrimonial Iberebro, en toda la economía aragonesa es una realidad más que notable.

Las cifras detallan una inversión que supera los 80 millones de euros para promover un gran complejo de ocio destinado al consumo de retail y hostelería, y que aspira a ser el referente del turismo de compras del sur de Europa.

Sin embargo, tras la reciente sentencia -provisional- del TSJA declarando nulo de pleno derecho el plan especial del Plan General de Ordenación Urbana, aprobado por el Ayuntamiento, todo está en el aire.

Eso sí, desde la promotora avanzan que las obras continúan: cuentan con un 60% del espacio comprometido con operadoras comerciales a nivel mundial, y casi el 75% de la obra ejecutada.


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Según las cifras que maneja la promotora del outlet, en base a su previsión económica en la inversión, a lo largo del periodo de seis años considerado, el gasto de 556,5 millones de euros inyectado en conjunto por el proyecto ‘Torre Village’ a la economía aragonesa, se generará un aumento bruto de 9.412,1 millones de euros en la renta de la economía aragonesa.

En términos laborables, el empleo de la economía aragonesa se beneficiará con 8.872 puestos de trabajo en los primeros seis años consolidados. Por sectores, los servicios del futuro outlet absorberán el grueso del empleo indirecto, un 58,1 por ciento del total.

El sector industrial tendrá un protagonismo de un 23,6 por ciento de media. El empleo directo del proyecto ‘Torre Village’ llegará a ser de más de 1.000 puestos de trabajo.


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En declaraciones a este periódico, Luis Barcelona, consejero delegado de Iberebro -promotora del outlet-, explica que al no ser una sentencia firme “los efectos siguen plenamente vigentes”. Es decir: las obras continúan sin ninguna afección a las previsiones de construcción ni para los futuros operadores.

Desde luego, apunta, que el recurso de casación planteado piensan explotarlo hasta el final. Por otro lado, Luis Barcelona aclara que la sentencia -provisional- del TSJA no determina que sea un ‘no’ al outlet sino que “no es el instrumento más adecuado” por parte del pleno municipal de Zaragoza.

Desde Iberebro recalcan que se firmó un acuerdo en el año 2008 con la anterior corporación local, del PSOE con Juan Alberto Belloch en cabeza, por el que se comprometía el consistorio a modificar los usos del suelo de la fábrica de Pikolin, para un uso comercial y no industrial, mientras que la empresa aragonesa mantenía su fábrica en el término municipal de Zaragoza con los puestos de trabajo que eso conlleva.

Por el momento el grupo patrimonial Iberebro agotará la vía jurídica. Eso sí, sin descartar que una vez concluya la vía jurídica, y no se le otorgue el derecho que defienden que les asiste, planteen una demanda al Ayuntamiento para reclamar los costes que les ha supuesto paralizar o frenar la construcción de Torre Village por la –supuesta- errónea decisión política del pleno municipal.