Miércoles, 10 de Agosto de 2022

Las órdenes militares estuvieron muy presentes en Aragón. Además de su presencia en ciudades como Zaragoza, o en comarcas como el Maestrazgo, las órdenes militares estuvieron a punto de hacerse con la totalidad del Reino de Aragón si se hubiera cumplido el testamento de Alfonso I El Batallador. Pero si hay una ciudad cuyo pasado está indisolublemente unido a las órdenes militares, y en concreto, a la Orden del Temple, esa es Monzón.


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Porque hablar de Monzón, y de su castillo, es pensar en los Templarios. Una de las órdenes militares más importantes de la Edad Media que fue fundada en Jerusalén en 1120 para proteger los Santos Lugares y a los peregrinos cristianos. Allí amasaron inmensas fortunas, y pronto se convirtieron en una potencia militar y económica en Europa y Oriente Medio.

EL CASTILLO DE MONZÓN

Castillo de Monzón

Monzón fue sede de la encomienda más importante del Temple en la Corona de Aragón / TA

Sobre la cima de un cerro, a más de 300 metros de altura, destaca imponente dominando la ciudad el castillo de Monzón. Un castillo templario que tiene su origen durante la época islámica, hundiendo sus raíces hasta los siglos IX y X. Durante la Reconquista, las fronteras aragonesas se ampliaban y retrocedían con suma facilidad, así que tras ser ocupada Monzón en sucesivas ocasiones por cristianos y musulmanes, el rey aragonés Ramiro II decidió, al conquistarla por tercera vez, ceder la fortaleza a la Orden del Temple para asegurar el territorio ante posibles nuevas invasiones. Exactamente, los caballeros templarios tomaron posesión del castillo en 1143.

En aquel momento, los templarios participaban de forma activa en la conquista de tierras musulmanes, a cambio de donaciones y dominios feudales con los que los monarcas les recompensaban. Y así, y con la finalidad de asegurar y repoblar la zona, Monzón se convirtió en la sede de la principal encomienda templaria de la Corona de Aragón.

Como principal punto fuerte de los Templarios, el castillo se transformó para ser convertida en una fortaleza convento, siguiendo los preceptos cistercienses que seguía la orden. Entre las zonas que surgieron, destacan elementos como la sala capitular, la torre dormitorio para los hermanos del Temple,  la iglesia de San Nicolás.

EN EL CASTILLO VIVIÓ EL JOVEN JAIME I

Los templarios en Monzón

El futuro Jaime I sería educado en Monzón por los templarios / HA

En el castillo también destaca la Torre de Jaime I, un espacio que servía de calabozo, y que alojó al futuro Jaime I El Conquistador cuando era tan solo un niño tras el desastre de la batalla de Muret. En esta batalla, ocurrida en 1213 en el sur de Francia, además de suponer el fin de la expansión aragonesa en el sur de Francia, murió el rey aragonés Pedro II, mientras defendía a sus vasallos cataros de la cruzada promovida por el rey francés y por el papa Inocencio III para acabar con su herejía.

Jaime, el hijo del rey Pedro II, había sido tomado como rehén por Simón de Montfort, líder de las tropas francesas en la cruzada, a cambio de la palabra del monarca aragonés de no intervenir en la guerra. Pese a que su hijo era rehén, el rey aragonés se debatió entre defender a sus vasallos del sur de Francia, u obedecer al Papado y acabar con la herejía cátara. Finalmente, el rey decidió defender a sus vasallos y perder a su hijo.

Tras la batalla, una embajada de notables de la Corona de Aragón viajó hasta Roma para pedir la intervención del Papa para conseguir la libertad del futuro rey. Una petición a la que el Papa Inocencio III accedió emitiendo una bula y enviando a un legado para obligar a Monfort a ceder la tutela del príncipe aragonés a los caballeros de la Orden del Temple aragoneses.

Así fue cómo se produjo la llegada del futuro Jaime I a Monzón. La entrega del hasta entonces rehén se produjo en 1214 en Narbona, siendo conducido hasta el castillo de Monzón, donde Guillermo de Montredon ejerció de tutor entre ese año y 1217, instruyéndolo como futuro rey de la Corona de Aragón. Una educación que influyó sobremanera en las políticas y en la forma de ejercer el poder de Jaime I.

EL FINAL DEL CASTILLO DE MONZÓN COMO FORTALEZA TEMPLARIA

En el siglo XIV, y tras la persecución a la que la Orden del Temple fue sometida en Francia para hacerse con sus tesoros y evitar que acumularan todavía más poder, el Papa Clemente V emitió un edicto que suspendía la Orden del Temple. En Aragón, el rey Jaime II se opuso en un principio a la persecución de la Orden, dada la fidelidad de los templarios a la Corona. Pero finalmente, inició el proceso contra la Orden. Hubo castillos templarios de la Corona, como el de Peñíscola, que se rindieron sin apenas resistencia.

Pero en otros muchos hubo resistencia armada para clamar por su inocencia. Tras caer fortalezas como la de Cantavieja, Castellote, Tortosa o Miravet, tan solo quedó Monzón. Finalmente, el 24 de mayo de 1309, el castillo de Monzón se rindió, poniendo así fin a la historia templaria en esta ciudad altoaragonesa, y en la Corona de Aragón.

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