Martes, 07 de Diciembre de 2021

Tranvías de Zaragoza, tras evaluar el fuerte impacto que va a suponer en sus cuentas la gran subida del IPC, así como la previsión de demanda para el cierre de 2021, un 30 por ciento inferior a la de 2019 y con una recuperación de la misma todavía incierta, ha comunicado este lunes la retirada de la última oferta presentada el pasado 3 de septiembre al comité de huelga.

Esta oferta fue rechazada sistemáticamente por el comité, a pesar de suponer un “gran esfuerzo” en cuanto a mejoras salariales, sociales y organizativas, dentro del actual contexto de pandemia y de dificultad económica, y que garantizaba, además, la estabilidad en el empleo.

Esta retirada de la oferta, que ha estado sobre la mesa durante más de dos meses y está muy por encima de otros convenios recientemente firmados, tanto en el sector privado como público, se produce en un contexto de “nula voluntad” por parte del comité de huelga de alcanzar un acuerdo sensato, manteniendo un “afán dilatorio y recrudeciendo los paros convocatoria tras convocatoria”, han lamentado desde Los Tranvías de Zaragoza en una nota de prensa.

Después de tres años de negociaciones, la novena convocatoria de huelga por parte del comité, actualmente en vigor, “está impidiendo a los ciudadanos de Zaragoza retomar paulatinamente su vida habitual”. Precisamente, en esta novena convocatoria, el comité de huelga ha vuelto a diseñar sus paros en los momentos más concurridos de la jornada, en las horas punta para los usuarios que viajan por motivos laborales o de estudios principalmente.

UN CHANTAJE

Esta situación está suponiendo un “impacto” en la demanda y, por tanto, en las posibilidades económicas de la empresa, haciendo “inviables” unas peticiones, que, desde el inicio, estaban muy alejadas de la situación real que sufría el conjunto de la sociedad. Es en este contexto de pandemia, ahora que los datos de contagios están nuevamente repuntando, el viajero es el que “está siendo rehén” de una situación que ya debería haberse solucionado.

Los servicios mínimos se han establecido en el 60 por ciento y el comportamiento de los viajeros está siendo “ejemplar”, han considerado. La empresa lamenta, en cualquier caso, las afecciones y molestias que están sufriendo.

El Operador, Tranvías Urbanos de Zaragoza, S.L y la Concesionaria, SEM Los Tranvías de Zaragoza, S.A. “rechazan categóricamente el chantaje” a Zaragoza, con la estrategia prepotente del comité de huelga de paralización de un servicio público esencial.

Tranvías de Zaragoza ha asegurado que “mantiene, en todo momento”, su ánimo para encontrar un acuerdo, pero dentro de unas condiciones “razonables” que tengan en cuenta la situación económica actual, la caída de la demanda y el fuerte incremento del IPC.

Esta realidad “choca de lleno” con la última propuesta del comité de huelga, planteada el pasado 27 de octubre, que implicaba un aumento de la masa salarial superior al 59,8 por ciento, que repercutiría drásticamente en las cuentas de la empresa y su viabilidad.

Desde Tranvías de Zaragoza han relatado que con la extinción del convenio colectivo el 31 de diciembre de 2018 se inician las negociaciones, en enero de 2019. Desde entonces se han celebrado más de 65 reuniones con el comité, sin lograr que se asuma un escenario “sensato” para la negociación.

Tras la huelga en la Semana Cultural del Pilar 2021, la convocatoria se ha recrudecido y se realiza, precisamente, en las horas punta del servicio de mañana y mediodía, de lunes a viernes. El encuentro previsto para la semana pasada se ha suspendido, de forma unilateral, por el comité de huelga, manifestando, una vez más, su “nula” voluntad de encontrar un acuerdo.

LA OFERTA PLANTEADA Y RECHAZADA POR LOS TRABAJADORES

A pesar de esta continua afección a Zaragoza y sus ciudadanos, el comité ha rechazado repetidamente una oferta que estaba al “límite” de las posibilidades de la empresa y que ahora retira.

Esta oferta que ha estado encima de la mesa desde el 3 de septiembre, incluía varios puntos esenciales. Entre ellos figura la reducción de jornada anual en 8 horas durante 3 años, hasta alcanzar al fin del convenio las 1.688 horas, 24 horas menos que el actual, el equivalente a 3 días de trabajo.

Otro aspecto es la consideración de los tiempos no efectivos de conductores que pasarán a computar como tiempo de trabajo, lo que supondrá trabajar de media 4 jornadas menos. Con este punto y el
anterior, un conductor, con los cuadrantes actuales, pasaría a trabajar 211 días al año al final de convenio. Esto es el equivalente a 4,4 días de trabajo a la semana, y una jornada semanal de 35 horas de promedio.

El tercer elemento es el mantenimiento del poder adquisitivo, garantizando revisiones anuales con los IPC reales. Este aspecto es “muy relevante”, teniendo en cuenta el rápido crecimiento del índice que se está sufriendo en la actualidad, y supone un “gran esfuerzo” para la compañía. En la actualidad, el IPC se encuentra, sólo para 2021, en el 5,5 por ciento.

El cuarto apartado es una nueva paga de verano fija, que incluía un plus actualmente variable de 460 euros vinculado al absentismo que pasaba a ser fijo, para conformar una paga a final de convenio de 1.260 euros. Por lo tanto, la no asistencia al puesto de trabajo ya no implicaba una merma en el salario, y además se incrementaba el salario en 800 euros, el equivalente a un 3,4 por ciento del salario base.

El sexto epígrafe son nuevos pluses de vacaciones y de jornada partida; el séptimo un aumento de las horas anuales destinadas a formación; el octavo la definición de las categorías profesionales y los criterios de promoción interna; el noveno la prioridad en la contratación para el personal eventual; y el décimo la vigencia de convenio hasta 2023, con el objetivo de reforzar la estabilidad en el empleo.

En definitiva, una propuesta que suponía sólo en términos económicos un incremento superior al 10 por ciento a la finalización del convenio en 2023. Lo cual aumentaba el sueldo de los 27.000 euros
actuales a 29.700 euros. A todo esto se añadían todas las mejoras en términos de reducción
de jornada y cómputo de tiempos, totalizando un 13,5 por ciento, un 6,5 por ciento por encima de los IPCs previstos.

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