Martes, 07 de Diciembre de 2021

“Llevo trabajando de enfermera 27 años y he luchado contra el sida o la gripe A, pero nunca me había enfrentado a algo tan duro y doloroso”, relata Olga Aranda, enfermera de la UCI polivalente del Hospital Universitario Miguel Servet en Zaragoza en su día a día en la lucha contra el coronavirus.


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La rapidez de los contagios, así como el gran número de pacientes mantiene al sistema sanitario al borde del colapso, una situación extrema que Olga y muchas de sus compañeras nunca habían vivido.

“Para nosotros esto ha sido nuevo y hemos tenido que adaptarnos y aprender muchas protocolos sobre la marcha”, explica tras siete horas de guardia en la Unidad de Cuidados Intensivos.

Esta tarde han perdido a otro paciente, una nueva víctima del COVID-19, y ya son 147 en los últimos siete días en Aragón. “Cada vez que se nos va alguien sentimos esa perdida y nos despedimos cómo si fuésemos su familia”, lamenta Olga.

Esta enfermera es consciente de la presión que están aguantando a diario. Ya hemos hablado algunas compañeras que al final vamos a tener que sacar por algún lado toda esta acumulación de tensión y sentimientos”, dice Aranda. “Casi todos los días nos vamos a casa llorando”, reconoce.

Los primeros días afirma que estuvieron muy expuestos a posibles contagios. Actualmente, Según el Gobierno de Aragón, hay más de 400 sanitarios contagiados, muchos de los cuales están pasando la cuarentena en sus casas.

Ahora tenemos más medios, mascarillas, EPIS, pero constantemente nos recuerdan que tenemos que cuidarlos porque no hay más”, afirma Aranda.


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Como enfermera explica que del material de protección contra contagios hay que hacer buen uso y que todos tenemos que ser conscientes de quiénes lo necesitan más.

“Yo voy a casa sin guantes ni mascarilla pero manteniendo la distancia de seguridad y sin tocarme la cara ni demasiadas cosas hasta que no estoy en casa”, explica, y lanza un mensaje a la ciudadanía: “Puede que me contagie antes que otros pero tenemos que ser conscientes de quién lo necesita y por qué”.

LA ‘HUCI’

Olga se ha sumado a ‘abrazando corazones’, una iniciativa promovida por el personal de enfermería que consiste en acompañar emocional y psicológicamente a los enfermos por Coronavirus que se encuentren aislados en una habitación del hospital.

“UCI con ‘h’ de humano porque lo que queremos es humanizarlo, dales el calor que necesitan y sobre todo, si están en un momento crítico que no mueran solos”, argumenta.

Cuando un enfermo de COVID-19 llega al hospital vive muchos días en aislamiento y sin contacto con nadie. “La ropa que lleva puesta la metemos en una bolsa y la dejamos junto a su cama. Ni siquiera su familia se la puede llevar a lavar”, se lamenta Olga.

El proyecto ya está aprobado por  la dirección del Salud y del centro hospitalario y podría comenzar a llevarse a cabo la semana que viene.

“Los familiares están en casa deseando que les llegue alguna noticia y nosotros podemos aliviarles un poco esa espera, contarles cómo ha pasado el día, e incluso ponerles en contacto con el enfermo si se encuentra mejor” comenta esta enfermera.

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