Jueves, 29 de Septiembre de 2022

Las nubes negras que se preveían para después del verano han llegado antes de tiempo. El primer varapalo fue el frenazo en el empleo que se produjo en julio, tras el que vino el reajuste a la baja de las previsiones de crecimiento para Aragón. Ahora, el Indicador de Confianza Empresarial  (ICE) que elabora la Fundación Basilio Paraíso de la Cámara de Comercio e Ibercaja vuelve a dar signos de incertidumbre.


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La ralentización del crecimiento, unido a la subida de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo para contener la inflación, incide en las expectativas de los empresarios aragoneses. El ICE se situó en el -2,7 en el segundo trimestre de 2022, un valor negativo propiciado por la volatilidad de la coyuntura. Si bien las previsiones apuntan a un crecimiento económico, la cautela de los empresarios ha aumentado y su grado de confianza ha bajado.

Resulta destacable la diferencia entre sectores. En línea con lo referido en la oleada anterior, mientras los empresarios del sector secundario valoran de forma ostensiblemente más positiva que los del sector servicios el trimestre recién acabado que el venidero, la opinión de las empresas del comercio y de los servicios es menos pesimista que las del sector secundario respecto del tercero.

Si se desagrega el Índice de Confianza Empresarial en los dos subindicadores que lo conforman –el de Situación y el de Expectativas– vemos que el Indicador de Situación alcanza un valor significativamente inferior al cosechado en la oleada anterior (1,1 frente al 3,1), y el índice de Expectativas retrocede de forma más acusada (-6,5 frente al 1,9).

La ralentización en el crecimiento económico motiva que se incremente el porcentaje de empresas aragonesas que sitúan a la debilidad como el factor principal que lastra su facturación (en línea, por otra parte, con la tendencia histórica). Casi seis de cada diez así lo manifiestan, quince puntos porcentuales más que en la oleada anterior de esta encuesta. No obstante, la falta de mano de obra cualificada (12 %) continúa como la segunda causa en importancia para explicar la falta de crecimiento en la actividad, seguida del aumento de la competencia (8 %).


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Los trámites administrativos (5,6 %) y la capacidad instalada (1,6 %) se revelan, de nuevo, como factores secundarios para entender la falta de crecimiento en la facturación de las compañías aragonesas. Finalmente, un compendio heterogéneo de causas es la tercera causa en importancia para explicar el lastre al crecimiento de las compañías aragonesas (8,8 %).

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