Miércoles, 10 de Agosto de 2022

Cualquier zaragozano que haya visitado Plaza Imperial en distintos periodos ha sido testigo de un imparable declive que, ahora con la llegada confirmada de Costco, da por cerrado un periplo fallido que arrancó en Zaragoza con toda la pompa en 2008. Entonces, las empresas Procom Desarrollos Urbanos y Cecosa (perteneciente al grupo vasco Eroski) se embarcaron en un proyecto de 230 millones de euros que suponía la puesta en marcha del recinto comercial más grande, y con diferencia, de la capital aragonesa, que por aquel entonces contaba con GranCasa y el centro comercial Augusta como principales referentes.


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La apuesta fue muy alta, con un formato que se alejaba de la ciudad consolidada pero que daba la oportunidad a crear un verdadero coloso con 200 comercios, así como cines, restaurantes y otros servicios. El modelo estaba funcionando en otras ciudades europeas y españolas, y sus inicios fueron prometedores, con plena ocupación y la llegada de nuevas marcas a Zaragoza, entre ellas alguna que por sí misma podía impulsar el centro, como por ejemplo Primark.

Fuentes del sector coinciden en que el primer gran fallo fue el momento elegido: 2008, justo en el estallido de la gran crisis económica que cerró los bolsillos de los consumidores y tiró por tierra las previsiones de ventas. No obstante, Plaza Imperial consiguió mantener el tipo, con plena ocupación, durante los primeros cuatro años de andadura.

La estocada llegó entonces con un modelo de centro comercial que superaba el ya de por sí ambicioso tamaño y de Plaza Imperial. Puerto Venecia, primero con el parque de medianas liderado por un caballo ganador, Ikea, y después con la galería comercial encabezada por Hipercor, supuso una durísima competencia que dio paso a la fuga progresiva de grandes marcas para instalarse en un nuevo recinto que sumaba zonas al aire libre, más propuestas de ocio y un diseño más actual en lo que era el centro comercial más grande de Europa para una ciudad de 700.000 habitantes.


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El primer gran descalabro fue el traslado de Primark al nuevo recinto del sur de Zaragoza, al que le fueron siguiendo un reguero de primeras marcas: Zara, Massimo Dutti, H&M… Sólo algunas firmas mantuvieron su apuesta en Plaza Imperial, como Decathlon (que también abrió su centro de Puerto Venecia), el centro de oportunidades de El Corte Inglés (antes de su reconversión al formato actual de Outlet) o la tienda de plantas y productos para el hogar Verdecora.

Ante la sangría, los promotores intentaron reconvertir el centro con un nuevo modelo de Outlet, un formato que todavía no existía en Zaragoza y que estaba obteniendo buenos resultados en otras ciudades, como en Barcelona con su La Roca Village.

Pero es más fácil construir desde cero que reconvertir y, con el proyecto paralizado, el formato fue aprovechado por La Torre Outlet, en los terrenos de la antigua fábrica de Pikolin, más cercanos al centro de Zaragoza y que permitían un diseño más acorde con los tiempos, con avenidas al aire libre y unas dimensiones más acordes con la demanda que puede tener una ciudad como Zaragoza.

LLEGA LA SEGUNDA CADENA MÁS GRANDE DEL MUNDO

Ahora, con la confirmación de la implantación de Costco Wholesale Spain, el recinto será demolido para crear un formato de éxito procedente de Estados Unidos que unifica un abanico enorme de productos: suministros de restauración, electrodomésticos, recambios de automóvil, hardware, artículos deportivos, para el hogar o libros. Su modelo viene precedido por ser la segunda cadena de comercio más grande del mundo, sólo por detrás de la también estadounidense Walmart y habiendo desplazado, en 2014, a la francesa Carrefour.


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Su puesta en marcha va a suponer la generación de 180 puestos de trabajo, que podrían ampliarse a 220 a partir del tercer año. Una nueva vida para un gigante que empezó con mal pie y no fue capaz de sostenerse ante los nuevos competidores.

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