Martes, 06 de Diciembre de 2022

Es cometido del responsable de módulo atender las peticiones de los presos recién ingresados. Cuando Daniel y Gregorio, de 28 y 67 años respectivamente llegaron al Centro Penitenciario de Zuera solicitaron compartir celda, y se les concedió. En parte por la saturación del centro penitenciario, donde pocos tienen una celda propia, y en parte por las circunstancias de este caso. 


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Padre e hijo, los únicos en prisión provisional tras el intento de secuestro de un niño de apenas un año en las inmediaciones del Monasterio de Piedra, conviven en el módulo 11, que en época de pandemia había servido para aislar a presos contagiados. En la segunda planta comparten litera, delito y convivencia. Según la Guardia Civil, piezas principales en el secuestro de su hijo y nieto el pasado 13 de octubre, aunque en la investigación también fueron detenidas dos personas más.

Hoy, con el paso de los días, y ya en prisión, todavía tienen muy presente lo que hicieron. Según la Guardia Civil y testigos presenciales, arrebataron al niño de 13 meses de los brazos de su madre a la fuerza; una mujer que estaba además embarazada de seis meses. La rápida actuación policial hizo que la madre recuperara a su hijo horas después tras intervenir en un piso en la localidad madrileña de Parla, donde lo tenían escondido los secuestradores.

Hoy el abuelo del niño, que intervino según la investigación en el secuestro y acompañó a su hijo a arrebatárselo de los brazos de su madre, intenta justificar el hecho apuntando a que la madre del pequeño Daniel tiene problemas psicológicos. Según fuentes cercanas al caso, el abuelo del pequeño habría ya expresado en prisión su temor por lo sucedido. 


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HOY ARAGÓN ha podido saber que el abuelo paterno del niño se encuentra en una situación de salud delicada. “Hace unos días tuvo que ir a enfermería al explicar que tenía las manos y los brazos entumecidos y medio dormidos“, explican las fuentes consultadas por este periódico digital. Al parecer ya habría sufrido algún problema coronario previo. “Dice estar muy preocupado por su nieto y expresa todo entre lágrimas, sobrepasado por los acontecimientos”, añaden.

La imagen del abuelo paterno del pequeño de un año contrasta con la de su hijo. Daniel tiene abiertas tres diligencias previas por sustracción de menores, lesiones y malos tratos a su ex pareja y madre de su hijo. Ya había intentado llevarse al pequeño en Ibiza, donde al parecer vivieron. Para los investigadores, la pieza clave de este secuestro intencionado y bien planificado para intentar eludir a la Guardia Civil y culpar a la madre preparando una versión nueva de los hechos a través de fotos y vídeos por internet.


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En la fotografía que se les hace en su ingreso en prisión, los que la han visto, ven a una persona “un poco altiva, para ser una foto de ingreso en una cárcel“. Él apenas habla y lleva una aptitud normal dentro de la cárcel. Es su padre quien muestra más el pesar por una situación que, explica, le atormenta. “Hemos cambiado de abogado; ahora tenemos uno muy bueno”, explicó en prisión. Pendientes del juicio, ambos se enfrentan a un delito de sustracción de menores, castigado con penas de prisión de entre 2 a 4 años e inhabilitación de la patria potestad de 4 a 10 años.

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