Lunes, 08 de Agosto de 2022

Mareos, nauseas, somnolencia, picores en la zona del pinchazo, pérdida de vista y olfato, desorientación, son algunos de los síntomas que las víctimas han relatado a la Policía nada más sufrir el conocido como pinchazo de la sumisión química. Tras empujar el émbolo de una jeringuilla en el que podría haber sustancias líquidas como Éxtasis, Ketamina o Benzodiazepina, sustancias que tienen efectos sedantes, hipnóticos y amnésicos, las víctimas sufren esa pérdida de voluntad presuntamente buscada por el agresor.


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Un segundo para sentir a los pocos minutos una sensación de pérdida de control y memoria que podría acabar en el peor de los casos en un abuso sexual. Sin embargo, en gran parte de los casos y tras un análisis médico, no se han encontrado sustancias químicas o tóxicas que tengan como fin anular la voluntad de una mujer.

“Necesitas una cantidad suficiente y eso supone que tengas que inocular unos 2 mililitros”, explica a HOY ARAGÓN un médico de urgencias que prefiere no desvelar su nombre y que tiene muchas dudas sobre los pinchazos. “Hemos analizado varios casos de pinchazo y no se han encontrado restos de ninguna droga. Si que tuve un caso de sumisión química pero fue entre los chicos y no mediante un pinchazo“, relata este facultativo aragonés que trabaja fuera de la Comunidad.

Sin embargo, los testimonios de las víctimas suelen coincidir, a pesar de que, como dice este médico, en la mayoría de los casos no se encuentra nada más allá de la marca del presunto pinchazo. Facultativos, forenses, incluso jueces dudan de la veracidad de algunos de estos casos pero no ocultan su preocupación ante una situación que hace meses se da en países como Francia y Reino Unido, y ahora se está multiplicando en España.

17 DENUNCIAS DESDE EL 10 DE JULIO

Las autoridades catalanas, navarras y baleares, donde más casos se han registrado, han explicado que no se han podido vincular estos pinchazos a intentos de robo o a agresiones sexuales. Sin embargo, las autoridades policiales en Reino Unido ya publicaron que se habían superado las 1.300 denuncias en 2021 por pinchazos y que en 14 de estos casos sí se habría hallado vinculación con intentos de robo y agresiones sexuales.


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En los últimos tres años las autoridades han registrado 162 infracciones penales por agresiones sexuales bajo sumisión química, según datos facilitados por el Ministerio del Interior, pero no se ha podido precisar el ‘modus operandi’. 

Este verano, según fuentes policiales, se han realizado poco más de 20 denuncias en aproximadamente un mes, al margen de las publicaciones en redes y testimonios anónimos que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad ya están investigando para dar con alguno de los culpables y comprobar qué es lo que inoculan. 

“Es muy importante localizar a las personas con las que has estado y hacerte un análisis por si acaso. Esa jeringuilla ha podido estar dentro de otros cuerpos y puede ser una vía de transmisión de enfermedades”, afirma el médico aragonés consultado por este periódico. “Ya es preocupante que alguien salga de fiesta con una jeringuilla en el bolsillo“, añade.

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