Miércoles, 21 de Agosto de 2019

El pasado mayo, se emitió en el programa “Masterchef” de TVE un proceso de desollado y eviscerado de liebres para su posterior elaboración culinaria. Esta situación ha generado múltiples quejas de colectivos animalistas, obligando a la propia cadena a emitir un comunicado para justificar dicha emisión.

Como técnico veterinario residente en el medio rural me asombra que un proceso evolutivo natural y necesario para la obtención de un alimento apto para el consumo humano, no se encuentre normalizado en la educación ciudadana del siglo XXI y genere una revolución de tal calibre en las redes sociales y en los medios de comunicación.


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Sin embargo y por analogía de crudeza visual; la emisión de videos o imágenes sobre matanzas, asesinatos, atentados, y un largo etcétera de actos macabros hacia las personas se encuentra al orden del día y no origina ningún tipo de repulsa, crítica, reflexión o censura.

“Una de las mayores amenazas para las actividades rurales vinculadas a los animales es la concepción de la naturaleza desde la óptica de los dibujos animados de Walt Disney”

¿Es normal esta situación, o la estamos normalizando mediante herramientas educativas sesgadas y poco realistas?

Una de las mayores amenazas para las actividades rurales vinculadas a los animales (ganadería, equitación, colombofilia, cetrería, residencias caninas, perreras deportivas, agrupaciones zoológicas, granjas escuelas, ferias de ganado, actividades turísticas con animales, pequeñas clínicas veterinarias, y por supuesto la caza o la tauromaquia…) es la concepción de la naturaleza desde la óptica de los dibujos animados de Walt Disney.

La visualización del medio natural y de las cadenas tróficas del reino animal (predador-presa) a través de la humanización y sensibilización de los individuos no racionales.

Esto añadido a la normalización de la violencia humana en actividades lúdicas mediante películas, televisión o videojuegos, etc. genera una distorsión educativa y moral en edades inmaduras que adoctrina en el animalismo fundamentalista de los futuros legisladores, políticos, comunicadores, etc.


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Desde los agentes implicados como las federaciones de caza, los sindicatos agrarios, y cualquier colectivo custodio del territorio, es necesario divulgar y transmitir coordinadamente a la autoridad competente y a la sociedad, la absoluta necesidad de revertir esta tendencia apocalíptica (que actualmente ya padece el medio rural, y es causa de gran parte de su abandono).

Para ello es fundamental establecer algunos conceptos científico-técnicos básicos como premisas o pilares de las asignaturas vinculadas a ciencias naturales, biología, etc… en la educación infantil de nuestras próximas generaciones, que sin ánimo de agotar el catalogo, expondré en el siguiente esquema conceptual:

1. La realidad ambiental: desde hace miles de años, la naturaleza no se estructura como el jardín del Edén o el paraíso terrenal; se basa en un ecosistema agrosilvopastoral alternado de infraestructuras humanas necesarias asociadas a la propia evolución como especie (asentamientos de población, vías de comunicación….).

Tanto en lo agrícola, como en lo ganadero y en lo forestal es fundamental la actuación sostenible del ser humano para el equilibrio natural y para el mantenimiento de la biodiversidad.

2.La realidad rural: España es uno de los países con mayor biodiversidad mundial. Es necesario asumir desde la infancia que esto no es casualidad, fruto del azar o de la autorregulación de la naturaleza.

Los ciudadanos debemos reconocer y entender que el patrimonio natural no sólo depende de los factores ecológicos abióticos como la orografía, la topografía, la climatología, etc…; sino que verdaderamente depende del mantenimiento sostenible del medio rural que sus pobladores realizan día a día.

Este axioma es necesario para entender y solucionar el concepto de la “España vacía y vaciada”, que tras las elecciones se ha diluido del debate político nacional.


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3. La realidad animal: la humanización de los animales es un atentado directo frente a su bienestar. Por desgracia muchas personas (y cada día más sino revertimos esta tendencia antropomorfista del “síndrome Bambi”) imponen moral y normativamente al resto de la gente que lo que es bueno para ellas es bueno para los animales, en ocasiones de forma sectaria y radical e incluso ocasionando un deterioro de la salud de los seres vivos objeto de cuidado y protección por la especie humana.

“Es necesaria la reorientación urgente de la educación infantil conforme a los argumentos científico-técnicos”

Como ejemplo gráfico podemos citar negligencias no intencionadas e irresponsables en la tenencia de mascotas, que pueden afectar de forma severa a la salud de nuestros animales: mayor aporte calórico que el necesario en la dieta, suplementación láctea de la dieta habitual, aportación de dulces como premio del adiestramiento, aporte excesivo de vitaminas, permitir comidas o bebidas inadecuadas en épocas festivas (por ejemplo el turrón en navidad), dar medicamentos humanos, inhibir el instinto de caza en perros seleccionados durante miles de años para realizar la práctica cinegética, establecer los mismos requerimientos ambientales de temperatura, humedad, luminiscencia, confort… a los animales que a las personas racionales (como en el caso de vestirlos con ropas asimilables a las humanas), llegando a las nuevas y esperpénticas modas del veganismo o el movimiento antivacunas para los animales de compañía…


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En conclusión, es necesaria la reorientación urgente de la educación infantil conforme a los argumentos científico-técnicos, y en consonancia a la realidad del medio ambiente, del medio rural y de las relaciones tróficas de los animales.

Este es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la ganadería, la caza o cualquier actividad humana relacionada con los animales; el cual debe ser coordinado y liderado desde la profesión y las ciencias veterinarias.

*Nicolás Urbani es Veterinario y Asesor Técnico de la Real Federación Española de Caza