Lunes, 18 de Noviembre de 2019

Asistí la semana pasada al 53 congreso AEDIPE19 en el IESE Business School – University of Navarra de Barcelona y quiero agradecer a Adipe esta oportunidad y, como no, la intervención de ponentes como María Jesús Valdemoros, docente del Dpto. de Economía del IESE, Pilar Jericó, Presidenta de Be-Up, Fernando Botella, CEO de Think&Action, Nuria Chinchilla, Profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones en IESE, Juan Mateo Díaz, Director del Instituto Superior de Negociación de la UFV, Fernando Trías de Bes, economista y escritor y Gerard Gomà, Director General de Scott.

Gracias.

Una experiencia muy enriquecedora con directores de áreas de “Dirección de Personas” de toda España, donde me quedó claro que, en un entorno de cambio e incertidumbre, redefinir el rol directivo es más necesario que nunca.


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Se necesita asumir nuevos retos, soluciones y roles en el liderazgo empresarial para gestionar en un nuevo entorno macroeconómico de globalización, transformación demográfica, inteligencia artificial, revolución digital y energética, convertido en oportunidad.

Ante este “oleaje de cambio” debemos ir a una transformación sostenible. Eso pasa por colocar a la persona en el centro. El principal activo que tienen las empresas son sus cerebros y la suma de ellos, de ahí la importancia de potenciar la inteligencia colectiva, porque el talento no entiende de sexo ni competición… entiende de colaboración, flexibilidad y apertura. Entiende de personas y del valor que ocupa cada una.

“El principal activo que tienen las empresas son sus cerebros y la suma de ellos, de ahí la importancia de potenciar la inteligencia colectiva”

¡Es la única ventaja competitiva que tenemos! El líder debe saberlo y ponerlo en práctica, empatizando, generando confianza, sin miedo al fracaso, creando espacios de dialogo, porque en él la colaboración no es una opción sino una obligación… Enseñar a gestionarla es el reto.


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Porque el buen líder no es el que dirige sino el que inspira, sorprende a los mediocres, enseña con su silencio y logra que todo el equipo crezca, dejando hacer, trabajando para el equipo y no al revés. Esto requiere sentarse para aprender y auto exigirse para desaprender

La innovación entra, como no, en este contexto cambiante influido por la revolución digital, lo que nos lleva ampliar la mirada, a tener una visión global, despertando nuestra curiosidad y exigiéndonos un aprendizaje continuo para adaptarnos y seguir creciendo nosotros y el entorno. Pero no basta con decir “voy a innovar…”. La innovación no se específica, la innovación se acota y liderar es acotar.

El cambio duele y da miedo, porque sales de la zona de confort. Y aquí el vago es el cerebro que no te deja hacer y se recrea en la baja autoestima… Conviene entrenar la mente centrándonos en un buen objetivo, buscando referentes y mentores, rodeándote de personas diferentes, relativizando preocupaciones. Porque hoy, cambiar tu forma de hacer te convierte en influencer

*Ana María Farré Gaudier es Co-Fundadora de ‘Mujeres Influyentes de Aragón’ (Womantalent España)



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