Hacienda obliga a usar el ordenador para la Renta: el drama de los pensionistas que no saben encenderlo
Lo que era un rumor se ha convertido en una realidad incómoda y, para muchos, angustiosa. Hacienda ha ganado el pulso: la declaración de la Renta ya no es un papel que rellenas en tu mesa, sino un proceso digital obligatorio. No importa si tienes 20 u 85 años; para el fisco, todos somos informáticos.
Esta decisión ha caído como una bomba entre nuestros mayores. (Sí, nosotros también pensamos que exigirle un certificado digital a quien no tiene ni correo electrónico es, cuanto menos, cruel).
Pero la ley no entiende de sentimientos. Un reciente fallo judicial ha dado vía libre a la Agencia Tributaria para eliminar definitivamente la atención presencial tradicional como única vía. Ahora, el ordenador es la puerta de entrada... o la de salida hacia una sanción.
La "trampa" del borrador automático
Muchos pensionistas piensan: "Como yo no toco nada, no tengo que hacer nada". Error total. Hacienda te obliga a revisar y modificar tu borrador si hay datos incorrectos, algo que ocurre más a menudo de lo que nos cuentan.
Si te llega un borrador con un error en la deducción por vivienda o en los datos de tu pensión y no lo corriges porque no sabes entrar en la web, la responsabilidad es tuya. Las multas por errores en la declaración pueden superar los 150 euros, aunque el fallo sea de la propia Administración.
Es la pescadilla que se muerde la cola: te obligan a usar una herramienta que no conoces para evitar un castigo que no te mereces. (A veces parece que nos lo quieren poner difícil a propósito).
La Agencia Tributaria argumenta que "ya existen medios suficientes" para ayudar a los ciudadanos, pero la realidad en las ventanillas dice todo lo contrario: citas previas imposibles y teléfonos que nadie coge.
¿Qué pasa si no tienes ordenador en casa?
Esta es la gran pregunta que se hacen miles de gallegos y ciudadanos de toda España. Si no tienes conexión a internet o los conocimientos básicos, Hacienda te ofrece el Plan Le Llamamos. Pero cuidado, no es la panacea.
Para que te ayuden por teléfono, tienes que haber pedido una cita previa digital. Es decir, necesitas internet para pedir que te ayuden porque no tienes internet. Un laberinto burocrático que está dejando a miles de pensionistas con ansiedad cada vez que llega la primavera.
Además, la ayuda telefónica es limitada. Hay ciertos trámites, como las ganancias patrimoniales por la venta de una finca o acciones, que los operadores telefónicos no siempre pueden resolver. Ahí es donde entra el riesgo real de cometer un error grave.
La figura del "Colaborador Social": tu salvavidas
Ante este panorama, la figura del hijo, el nieto o el gestor se vuelve imprescindible. Si estás en esta situación, tienes que saber que puedes autorizar a un tercero para que realice tus trámites en tu nombre.
No basta con darles tus claves (algo que nunca deberías hacer por seguridad). Lo ideal es usar la "representación voluntaria". Es un documento sencillo que permite que otra persona acceda a tus datos de forma legal para que tú no tengas que tocar ni una tecla.
Es triste tener que delegar tu privacidad financiera porque el Estado ha decidido ignorar la brecha digital, pero ahora mismo es la única forma de dormir tranquilo.
Consejo de Gema: No esperes a mayo. Si sabes que no te aclaras con la tecnología, busca ya a un profesional o a un familiar de confianza. Las citas presenciales vuelan en cuestión de minutos cuando se abre el plazo.
¿Es legal esta obligación?
Muchos juristas están poniendo el grito en el cielo. Obligar a una persona que no sabe encender un dispositivo a realizar una gestión digital obligatoria atenta contra el principio de seguridad jurídica. ¿Cómo vas a cumplir una ley si no tienes los medios físicos para hacerlo?
A pesar de las quejas y de las columnas de opinión que denuncian este atropello, la tendencia es irreversible. El Estado ahorra millones en personal y oficinas trasladando el trabajo al ciudadano.
Es una "eficiencia" que pagamos los de siempre con nuestro tiempo y nuestros nervios. (Y luego dicen que la jubilación es para descansar).
¿Vas a pelearte con la web de la Agencia Tributaria este año o vas a rendirte y pagar a un gestor para evitarte el dolor de cabeza?
La digitalización no debería ser una barrera, sino una ayuda. Pero hoy por hoy, para muchos, es una multa camuflada.