Dudas en el edificio del CEIP Pio XII: se desalojan aulas por deficiencias estructurales en un pilar del comedor escolar

CHA lleva el caso a las Cortes de Aragón y exige saber el alcance real de las deficiencias, las medidas previstas y los plazos para resolverlas con todas las garantías.

Un colegio de Huesca tiene un problema estructural y los alumnos lo están pagando.

El CEIP Pío XII de la capital oscense ha tenido que desalojar varias aulas tras detectarse deficiencias en un pilar del comedor escolar, lo que ha obligado a reorganizar espacios en el centro y a reubicar al alumnado afectado en otras clases ya ocupadas.

El resultado es una concentración excesiva de niños y niñas en las aulas que quedan disponibles, con el consiguiente impacto en la calidad educativa.

La situación ha saltado a la arena política. La coordinadora de CHA en Huesca, Sonia Alastruey, ha denunciado públicamente lo ocurrido y ha exigido una actuación inmediata del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Huesca para garantizar tanto la seguridad estructural del edificio como unas condiciones dignas para el desarrollo de la actividad educativa.

El partido aragonesista llevará el caso a las Cortes de Aragón este lunes con iniciativas parlamentarias para reclamar información detallada y soluciones urgentes.

Qué se sabe de las deficiencias estructurales

Por ahora, la información disponible es escasa. Lo que se conoce es que las deficiencias afectan a un pilar del comedor escolar, una zona de uso habitual por parte de todo el alumnado del centro. La gravedad suficiente para obligar al desalojo de varias aulas indica que el problema no es menor, aunque el alcance real todavía no ha sido comunicado con detalle por las administraciones educativas.

Precisamente esa falta de información es uno de los puntos que más critica CHA. "Desde CHA consideramos necesario conocer con detalle el alcance de las deficiencias detectadas, las medidas previstas por el Departamento de Educación y los plazos de actuación para resolver esta situación con todas las garantías", señaló Alastruey.

Una demanda de transparencia que, en un caso que afecta a la seguridad de menores en un edificio público, debería ser una exigencia de toda la comunidad educativa.

Aulas desalojadas y alumnos amontonados

La consecuencia más inmediata para los alumnos del Pío XII es la reubicación forzada. Los niños y niñas de las aulas desalojadas han sido trasladados a otras clases del centro, lo que provoca una concentración excesiva de alumnado en los espacios disponibles. Más alumnos por aula significa menos atención individualizada, más ruido, más dificultad para concentrarse y, en definitiva, peores condiciones para aprender.

Alastruey reclamó además una respuesta "rápida, transparente y coordinada con la comunidad educativa" por parte del Ayuntamiento de Huesca y del Gobierno de Aragón. Dos administraciones que, en este caso, comparten responsabilidad: el Ayuntamiento como propietario del edificio y el Ejecutivo autonómico como responsable de la gestión educativa.

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