El Tribunal Supremo prohíbe a Antena 3 emitir Pasapalabra con el famoso y millonario 'Rosco'

El Supremo confirma la sentencia de la Audiencia de Barcelona que reconoce que El rosco es una obra protegida cuyos derechos pertenecen a la productora holandesa MC&F.

Cada noche, millones de españoles ven cómo un concursante intenta completar un círculo de letras respondiendo definiciones a contrarreloj.

El rosco de Pasapalabra es uno de los formatos más reconocibles de la televisión española, un fenómeno de audiencias que lleva más de dos décadas en antena.

Pero esta semana el Tribunal Supremo ha resuelto una pregunta que pocos espectadores se habían planteado: ¿quién inventó realmente El rosco?

Y la respuesta tiene consecuencias directas para el futuro del concurso más visto de Antena 3. El alto tribunal ha confirmado que El rosco es una obra protegida por la propiedad intelectual cuyos derechos pertenecen a la productora holandesa MC&F —no a ITV ni a Atresmedia—. Y que Antena 3 deberá cesar su emisión salvo que llegue a un acuerdo con sus propietarios legítimos.

La historia de El rosco: de Italia a España

Para entender el conflicto hay que remontarse a finales de los años 90. El formato original que dio origen a Pasapalabra fue The Alphabet Game, un concurso británico creado por ITV.

Pero ese programa no incluía la mecánica del rosco. La famosa prueba final nació después, en Italia, en la adaptación Passaparola, donde se incorporó una ronda llamada Ruota finale inspirada en otro formato independiente: End Game 21x100.

Ahí entra MC&F. La productora holandesa sostiene que esa prueba fue creada por Reto Luigi Pianta y René Mauricio Loeb y que sus derechos de explotación les pertenecen exclusivamente a ellos. Según MC&F, ITV nunca adquirió legalmente la propiedad intelectual de esa ronda final y por tanto tampoco podía sublicenciarla a terceros como Antena 3 o Telecinco.

Lo que dice el Supremo: El rosco es una obra original

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha confirmado íntegramente la sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona de 2022 y ha desestimado los recursos de Atresmedia e ITV Studios. Los puntos clave del fallo son claros:

El rosco es una obra protegida por la propiedad intelectual al ser un formato televisivo "desarrollado, estructurado y con suficiente complejidad, no una idea inicial o general". Tiene "originalidad suficiente" porque refleja decisiones libres y creativas de sus autores y presenta una "singularidad propia que lo distingue de otros juegos basados en el alfabeto, destacando especialmente su configuración visual —el rosco circular y su dinámica—".

Los derechos de explotación pertenecen a MC&F. La explotación por parte de Atresmedia con licencia de ITV constituye una infracción de esos derechos. Y el Supremo valida la posibilidad de imponer condenas que indemnicen los daños que continúen produciéndose si persiste la conducta infractora.

La condena a 50.000 euros de indemnización que ya impuso la Audiencia de Barcelona queda confirmada. Y si Antena 3 sigue emitiendo El rosco sin acuerdo con MC&F, las indemnizaciones pueden seguir acumulándose.

Qué pasará ahora con Pasapalabra

Antena 3 tiene ahora tres opciones. La primera es llegar a un acuerdo económico con MC&F para seguir emitiendo El rosco con los derechos correctamente licenciados. La segunda es reformular completamente el desenlace del programa creando una prueba final diferente que no infrinja los derechos de la productora holandesa. La tercera —la menos probable dado el éxito del formato— es retirar el concurso de la parrilla.

El golpe no es menor. El rosco no es solo la parte más reconocible de Pasapalabra: es el elemento que ha convertido al concurso en un fenómeno diario de audiencias.

La tensión del cronómetro, las definiciones encadenadas y los botes millonarios —el actual campeón Javier Alonso lleva meses acumulando un premio de récord— forman parte ya de la cultura popular televisiva española.

La segunda vez que Pasapalabra pierde El rosco en los tribunales

La paradoja es que no es la primera vez que Pasapalabra queda atrapado en este mismo conflicto. En 2019, Telecinco perdió definitivamente los derechos del programa tras otra batalla judicial con ITV, lo que obligó a Mediaset a retirar de inmediato el concurso de su parrilla después de años de éxito con Christian Gálvez.

Aquella resolución permitió que Atresmedia recuperara el formato meses después con Roberto Leal al frente. Ahora, el conflicto vuelve a situar el futuro de la icónica prueba en el aire. Solo que esta vez el litigio no es entre cadenas de televisión sino entre una productora holandesa y el grupo audiovisual más grande de España. Y el Tribunal Supremo ha dicho que la razón está del lado de la productora.

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